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Cuidar la espalda de los niños

Cuidar la espalda de los niños

Creciendo sanos octubre 21, 2015

Empieza el curso escolar y con él vuelven los dolores de espalda. Según la Organización Médica Colegial (OMC) y la Fundación Kovacs, en España, antes de los 15 años, el 51% de los chicos y el 69% de las chicas ya han padecido dolor de espalda, lo que limita sus actividades diarias y aumenta significativamente el riesgo de que sufran estos dolores de forma crónica durante la edad adulta.

Cargar mucho peso, llevar mal colocada la mochila o no hacer deporte son algunas de las causas de que los dolores de espalda aparezcan en escolares a edades cada vez más tempranas. Según el estudio realizado por Kovacs, que siguió la evolución de una amplia cohorte de chavales durante 25 años de vida, nuestros niños no deberían cargar más del 10% de su peso en material escolar - en ocasiones en la actualidad el peso de una mochila supera el 30% del peso del niño.

La prevención es la clave. Dejando a un lado el tema de los deberes o de los libros de texto (dos asuntos que también dan para mucho), es necesario organizar las actividades infantiles de forma que los niños no tengan que transportar su material constantemente. Con que lleven la ropa de piscina o de fútbol es más que suficiente. En lugar de hacer muchos deberes por las tardes, los niños tienen que moverse.

Y es que estar sentado todo el día tampoco es bueno para la espalda.

Hacer deporte, siempre que no sea a nivel de competición, es otra de las formas de prevenir los dolores de espalda. Nuestra espalda es única en el reino animal, ningún otro animal camina de pie, sometiendo a la columna vertebral a una sobrecarga de peso constante. Cuidar de la musculatura de la espalda es importantísimo para mantenerla sana. Nadar, correr, montar en bici..., cualquier deporte sirve, siempre que al niño le guste, de forma que se motive y pueda convertirse en un hábito. Pero con esto no es suficiente...

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¿Y si la clave es cambiar de chip?

¿Te has parado a pensar en lo que supone para un  par de chavales de 1,80 y 1,60 estar sentados ocho horas diarias en la misma posición en sillas y mesas del mismo tamaño? Menos deberes, nada de libros que pesen y mobiliario escolar adaptable. Cambiar el entorno escolar empieza a verse como una necesidad académica o intelectual, sino también de salud. Las aulas uniformes y monótonas, los niños sentados con la cabeza gacha mirando el cuadernillo horas y horas han de pasar a la historia. Y no sólo porque son malos para la salud e incluso para aprender, sino, sobre todo, porque son aburridas. Los médicos y los traumatólogos ya también nos dan la razón. Cambiar los espacios educativos no sólo mejora el aprendizaje, sino que también sirve para proteger nuestra espalda. ¿Te imaginas aulas con sillones, sofás o cojines para sentarse en el suelo? ¿Cómo sería un cole en el que los niños que lo necesitaran pudieran moverse y trabajar más con las manos? ¿Crees que sólo mejoraría su espalda? Ya es hora de que la imaginación llegue a las aulas. Por ahí ya lo están haciendo.  Y con colores, con muchos colores. Derechos de fotografiía: farewell, Gonmi  
Creciendo sanos octubre 21, 2015

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