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¿Habría que ayudarles con los deberes?

¿Habría que ayudarles con los deberes?

Aprendiendo juntos octubre 22, 2015
¿Qué haces cuando tu hijo te pregunta qué es una ecuación o te pide que le ayudes con los deberes? Si no sabes qué contestar o no les sueles ayudar ya sea por falta de tiempo o conocimiento algunos expertos te felicitarían. Sí, muchos pedagogos, investigadores y educadores opinan que es mejor no ayudarles con las tareas del cole. Hoy, en Cuaderno de Valores queremos que participes de este debate abierto. ¿Es positivo ayudar a nuestros hijos con los deberes, si o no? En este artículo publicado por la prestigiosa revista The Atlantic, apunta a que los niños que son ayudados por sus padres no mejoran sus notas e incluso pueden empeorar. Keith Robinson y Angel L. Harris, profesores de sociología en distintas universidades norteamericanas realizaron el estudio más extenso de la historia - duró tres décadas - para darse cuenta de que los resultados no tenían nada que ver con lo que muchos otros expertos pregonan. Para aquellos lectores que acaban de suspirar de alivio, os animamos a seguir leyendo para saber lo que opinan los detractores de este estudio y para descubrir los puntos en los que sí están de acuerdo.

 A favor de los deberes

Siempre que sea productivo para el niño, es importante que los padres se involucren en la escuela, los estudios y los deberes. Ante la duda, pregúntales si de verdad les estás ayudando. A continuación, encontrarás algunos beneficios que ofrecen los expertos que están a favor de ayudar a los hijos con los deberes:
  • Permite a los padres ayudarles a hacer conexiones con sus experiencias y el mundo real
  • Ayudando, apoyas el programa escolar y a los profesores
  • Te aseguras que se están esforzando
  • Descubres dónde flaquean y cuales son sus intereses
  • Ayudas a planificar mejor sus horarios
  • Disfrutas de aprender a su lado y estableces una mejor comunicación
Los padres que se sitúan en este lado del debate, deben recordar que no es cuestión de hacer los deberes por ellos. Incluso los expertos a favor y en contra están de acuerdo en que hemos de evitar lo siguiente: Ayudar cuando uno está cansado, frustrado o se siente impaciente. Esto sólo provocaría discusiones innecesarias y los niños acabarían asociando los deberes con el “mal rollo”. Corregir sus deberes o hacerlos. Espera a que terminen y asegúrate de que entienden el por qué de tus correcciones. No pretendas saber las respuestas si no tienes el conocimiento. Eso es lo último que quieres inculcarles. Es mejor admitir que no lo sabes y juntos o por separado consultar con su profesor, con Google, la enciclopedia, un diccionario o el libro en cuestión. homework1 No combines otra actividad con los deberes. Por ejemplo, no intentes ayudarle a la hora de preparar la cena o antes de salir de casa por la mañana. Establece un horario para los deberes y crea un ambiente tranquilo y sin interrupciones para brindarles el tiempo y el silencio que necesitan. Sin prisas. Desanímales a que lo dejen todo para el último día o la noche anterior a un examen. Es mucho mejor que descansen y duerman bien que pasar toda la noche empollando. Demasiadas expectativas. No les transmitas expectativas demasiado altas ni los compares con otros niños. Cada persona es única y tiene sus puntos fuertes y débiles. Hay que aprender a detectarlos y enseñarles a mejorar pero no les estaremos ayudando si el listón es demasiado alto. Pausas y recreos. Si ves que se frustran después de estar un rato haciendo los deberes, anímales a descansar una media hora aproximadamente. Eso sí, evitando que se entretengan delante de una pantalla. Cuando los niños se sienten mal o los deberes se les hacen cuesta arriba, no logran aprender por mucho que insistan. Si ya es tarde, es mejor hablar con el profesor o escribir una nota a la profesora explicándole la situación y quizás pedir una cita para revisar la cantidad de deberes y un poco más de apoyo. No ayudes tanto. Ni estés en la misma habitación que ellos cuando hacen sus deberes. De esta forma, aprenden a pensar y resolver sin el apoyo permanente de los padres. Tampoco contestes cada vez que te pregunten algo. De hecho, es mejor contestar con una pregunta. ¿Y a ti qué te parece? ¿Cómo crees que habría que resolver el problema? Sobrecarga. Si tus hijos pequeños pasan más de una hora y media solo con los deberes de mates, es demasiado. A veces algunos profesores subestiman el tiempo real que tienen los niños al volver a casa. Si tus hijos no hacen otra cosa, es mejor hablar con sus profesores. Recuerda que la prioridad para los niños, sobre todo los más pequeños, es jugar. También necesitan aburrirse, probar, experimentar, hacer ejercicio al aire libre y comer y dormir bien. Como padres, debemos ocuparnos de brindarles el tiempo para hacerlo. Derechos de Imágenes: Catherine, Oakley Originals    
Aprendiendo juntos octubre 22, 2015

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