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Los pequeños "habitantes” del Palacio de la Sabiduría

Los pequeños "habitantes” del Palacio de la Sabiduría

Actuamos agosto 04, 2015
La escuela Palanog, en el municipio de Camalig, en Filipinas, esconde en su interior diversos espacios “mágicos” donde los niños aprenden a amar la lectura: el Reino de las Maravillas, el Palacio de la Sabiduría o el Santuario que Alimenta la Mente son algunos de ellos. Esta es la crónica de una visita a esta escuela para descubrir sus secretos. Al cruzar el arco de entrada, nos reciben con una amplia sonrisa las maestras y responsables del centro educativo, acompañadas por un grupo de niños que aguantan unos carteles que forman la palabra “Bienvenida”. En el amplio patio, presidido por un mástil con la bandera filipina que cada mañana es izada ceremonialmente, algunos pequeños corretean por aquí y por allá. Es la hora del patio. A la derecha, flanqueada por los edificios de planta baja ocupados por las aulas, hay una pequeña construcción muy especial: su fachada parece un decorado de cine y representa la entrada a un castillo medieval, con príncipe y princesa incluidos. El cartel indica que entramos en el “Palacio de la Sabiduría”. Dentro, unas estanterías llenas de libros infantiles y algunos niños sentados, leyendo atentamente. Justo al lado del palacio, una voluntaria (luego nos explicarán que es una madre de un alumno) está explicando un cuento ante unos niños que la escuchan atentamente y siguen las ilustraciones que les muestra. Este es el primero de los llamados “Reading Centres” (centros de lectura) que visitamos en la escuela de Palanog. Este colegio, igual que los otros 191 centros de primaria de la región de Bícol que forman parte de los proyectos educativos de Educo, potencia un programa específico para fomentar el amor por la lectura entre los escolares y mejorar sus habilidades expresivas y su comprensión lectora. Y estos reading centres, llenos de libros facilitados por Educo y editados en inglés y en filipino, son clave en este esfuerzo. La diferencia con otras escuelas es que Palanog ha convertido los centros de lectura en espacios evocadores que, por sí solos, ya despiertan la imaginación de los más pequeños. Y si, además, dentro encuentran libros y cuentos para soñar… ¡la aventura es completa! [gallery type="slideshow" ids="7645,7646,7647,7643,7644,7648"]

Alumnos más motivados

La coordinadora del programa de lectura, Michelle Cahnal, nos cuenta con satisfacción que su escuela ha obtenido premios regionales de buenas prácticas de lectura en los dos últimos años. Y para apoyar sus afirmaciones, nos acompaña a visitar el Santuario que Alimenta la Mente, una pequeña cabaña hecha de madera y bambú en cuyo interior se alinean estantes con publicaciones infantiles llenas de ilustraciones. Más allá, vemos dos espacios parecidos: el Reino de las Maravillas y el Reino del Conocimiento. Cada centro está destinado a un nivel de enseñanza y cuenta con los materiales adaptados para cada edad. Cahnal nos cuenta que los 440 alumnos del centro “están ahora más motivados para leer y su rendimiento académico ha mejorado mucho; La compresión lectora es la base de todos los demás aprendizajes, y no pueden aprender si no saben leer”. Viendo la atención con que los niños, divididos en grupos, atienden los comentarios de las madres que les leen cuentos en voz alta, o comprobando la concentración que dedican a los libros que tienen entre sus manos, es fácil imaginar el porqué de los éxitos que esta escuela ha obtenido.    
Actuamos agosto 04, 2015

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