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Seguenega: el oro maldito

Seguenega: el oro maldito

Actuamos noviembre 15, 2016
Burkina Faso esconde bajo su árido suelo una fuente de riqueza en forma de polvo de oro. La actividad minera en el país ha crecido notablemente en los últimos años, aunque los beneficios de extraer este metal precioso no llegan a una población que vive en situación de pobreza. Sin embargo, muchos niños abandonan cada año la escuela para ponerse a trabajar en los pozos mineros en condiciones miserables.

Uno de los pozos de extracción de oro en Burkina Uno de los pozos de extracción de oro en Burkina

El departamento de Seguenega, a 55 km de Ouahigouya, nuestra zona de intervención en el país desde hace doce años, es un reflejo de esta realidad. Formado por 64 comunidades dispersas donde viven cerca de 80.000 personas, cuenta con 14 pequeñas explotaciones mineras, una actividad que ha modificado el “modus vivendi” de muchas familias que hasta ahora se dedicaban a la agricultura. Las explotaciones constan de galerías subterráneas construidas artesanalmente a las que se accede mediante estrechos pozos excavados en el terreno. Ahí, los pequeños descienden y escarban en busca de polvo de oro. Para los responsables de las minas, contar con mano de obra infantil supone un importante ahorro de costes. Para los niños, sin embargo, representa una actividad peligrosa y que daña su salud, que no les saca de la pobreza en que viven y que, por el contrario, les aleja de la escuela. En muchos casos, son los mismos padres quienes empujan a sus hijos a este trabajo. En otras ocasiones, son los propios niños quienes deciden emplearse en estos pozos mientras sus padres pasan semanas trabajando fuera de casa, a menudo también en las minas de oro.

 

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Abandono escolar

El resultado es un alto abandono escolar, uno de los mayores del país. Solo 6 de cada 10 niños que empiezan primaria finalizan este ciclo. Sin embargo, el problema no es tan solo la presencia de minas de oro. La pobreza, la malnutrición, las frecuentes enfermedades derivadas de las malas condiciones sanitarias, la falta de escuelas y la precariedad de la enseñanza también influyen en los bajos indicadores educativos. Muchos niños no sienten motivación por el estudio y a menudo las familias tampoco ven en la escolarización de sus hijos una necesidad. En Educo trabajamos en proyectos educativos, de salud y de protección en los que participan más de 21.00o niños y niñas en la provincia de Yatenga. Además, junto a otras ONG locales, hemos unido esfuerzos para luchar contra la explotación laboral de niños en los pozos auríferos y darles una alternativa de futuro. A partir del próximo año, vamos a ampliar nuestra zona de intervención para llegar también a los niños y niñas de las comunidades de Seguenaga con el fin de que puedan mejorar sus condiciones de vida y sus oportunidades gracias a la educación.  
Actuamos noviembre 15, 2016

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