Un proyecto para transformar los colegios en lugares donde todos los niños y niñas se sientan seguros, integrados y protagonistas de su vida escolar.
El alumnado identificó la necesidad de mejorar el tiempo de comedor creando un espacio tranquilo en el patio y promoviendo actividades diseñadas por ellos mismos. Para ello, propusieron encuestas con ideas como yoga o manualidades. Se priorizó la creación de la “Zona calmada”, un rincón acogedor con materiales creativos, lectura y elementos de relajación, diseñado participativamente, con maqueta, votación de nombre y normas propias. Tras seleccionar materiales con presupuesto real, el espacio se puso en marcha con gran implicación y hoy es un lugar de referencia que fomenta el bienestar, la convivencia y el cuidado colectivo.
Paso a paso se esta dando un impulso importante a los niños y niñas de esta escuela: se ha explorado a fondo el funcionamiento del comedor junto al alumnado, lo que ha permitido detectar nuevas posibilidades de mejora y enriquecer la mirada sobre este espacio. Este trabajo inicial ha abierto un abanico de ideas prometedoras que entusiasma a los niños y niñas.