Por un sistema educativo que no deje a nadie atrás

noviembre 15, 2016

La educación es un pilar básico en la vida de un niño o niña. No sólo es parte integral de su vida sino también un pilar fundamental en la relación con sus amigos, familia, profesores, con su propia imagen y con otro derecho fundamental: el juego. Además de todo esto, la educación tiene un rol fundamental en la promoción de su desarrollo personal y el despliegue de todas sus capacidades, así como en el disfrute del bienestar.

 Sin embargo, la realidad es muy diferente para muchos niños y niñas en España. El alto nivel de abandonado escolar y el llamado “fracaso escolar” son un potente reflejo del panorama actual. España tiene el nivel más alto de abandono escolar de la UE (20,3% en 2015) y durante años ha tenido niveles aún más altos -28,4% en 2010 – algo que ha dejado una gran secuela. La repetición de curso representa casi el 8% del total del gasto en educación primaria y secundaria – de nuevo España se sitúa entre las tasas más altas dentro de la Unión Europea

Evidentemente con la expresión “fracaso escolar” no nos referimos al fracaso del alumnado, sino del sistema educativo que pone en evidencia sus dimensiones de inequidad y exclusión. Las cifras muestran que en el sistema español un quinto de la población escolar se queda atrás, o, mejor dicho, que el propio sistema les está dejando atrás. Diversos estudios evidencian que el éxito escolar viene determinado en buena parte por los entornos personales en los que se encuentran los niños y las niñas y, ante esta diversidad el sistema educativo actual aumenta las desigualdades. Actualmente, el 43% de los niños y niñas del 20% de la población más pobre abandonan prematuramente sus estudios, un porcentaje superior a la media europea.

Desde EDUCO nos sumamos, con Save the Children, Pleno Inclusion, Fundación Secretariado Gitano y otras entidades, al manifiesto “Por un sistema educativo que no deje a nadie atrás” que revindica la necesidad de una educación básica de calidad y de equidad para todos los niños y niñas (enlace). Para ello apostamos por un Pacto de Estado educativo, en el que se promueva un sistema plenamente financiado, inclusivo y de calidad que garantice el derecho a la educación. Un Pacto de Estado por la educación basado en el diálogo.

Por eso, con este manifiesto exigimos un sistema que sea capaz de reducir la segregación escolar dentro y fuera de las aulas, que ofrezca opciones suficientes para la educación infantil y haga efectiva la educación pública gratuita. Esperemos que nuestra voz junto a la del resto de organizaciones adheridas a este manifiesto encuentren eco en la reivindicación masiva a una educación digna, basada en los derechos humanos y el bienestar de la infancia.
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