TESTAMENTO O LEGADO SOLIDARIO

Hacer testamento es una forma de dejar por escrito tu voluntad, de forma clara y según la ley, para evitar posibles problemas.

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DEJA TU HUELLA SOLIDARIA HACIENDO TESTAMENTO A FAVOR DE EDUCO

Hay quien piensa que el futuro está escrito. También quien dice que lo construimos día a día a partir de nuestras decisiones. Sea como sea, y menos aún en una situación de incertidumbre como la que estamos viviendo actualmente, no podemos saber qué nos depara la vida. Lo que sí podemos hacer es aprovecharla al máximo y decidir la huella que queremos dejar cuando ya no estemos.

Detalles que marcan la diferencia

UN ACTO GENEROSO

Hacer testamento a favor de Educo es un acto generoso y solidario.

Niña, becas ella

APOSTAR POR MEJORAR

Significa apostar por mejorar el presente y el futuro de las niñas y los niños.

UN ACTO DE SOLIDARIDAD

No importa la cantidad de la donación, el valor está en el acto de solidaridad.

Tras 21 años colaborando con Educo, Francisco Javier dejó parte de su herencia a favor de la infancia. Tuvimos la oportunidad de conversar con su sobrino Jesús y su hermana Mari y su historia quedó en nosotros para siempre.

NOMBRES QUE DEJAN HUELLA

niña estudiando, Bolivia

“Un solidario y joven octogenario”

Juan

Niña

El gesto de Juan simplemente demuestra quién era, lo que pensaba y lo que sentía

Nació el 5 de diciembre de 1922 en Ubrique, Cádiz. Los amigos y familiares de Juan, con quienes hablamos para conocerle un poco mejor, nos cuentan que su origen humilde, unido a una discapacidad que tenía en su mano derecha y la necesidad de buscarse un medio de vida, despertaron en él el espíritu emprendedor que le acompañaría toda la vida.

El destino lo llevó de Ubrique a Ronda, una ciudad muy turística y populosa de la provincia de Málaga. "Sus inicios en Ronda fueron muy difíciles, con grandes necesidades y carencias económicas y afectivas", nos cuentan sus amigos, "allí inició lo que sería la dedicación de su vida, el comercio de artículos de regalo y porcelana". La puesta en marcha de la tienda, unida a sus características de trabajador "incansable, maduro, equilibrado, constante y con un gran espíritu de sacrificio", dieron como fruto, al cabo de los años, un próspero negocio que le permitió crear su patrimonio.

Debido a su infinita curiosidad y a sus deseos de formarse, Juan siempre estuvo en proceso de aprendizaje. Con 87 años estaba aprendiendo informática y leía biografías de personajes que consideraba ejemplares y modélicas. Siempre le causaron admiración las personas con principios morales y éticos, comprometidas con los demás. "En justicia, podemos afirmar que hasta el final de sus días fue un joven octogenario", explican sus familiares y amigos.

Sus familiares siempre le apoyaron, especialmente su esposa, Isabel, y su hermano Miguel, sacerdote del que se sentía orgulloso por su compromiso con los más necesitados. "Juan adoraba también a su abuela, por el amor y la ternura que siempre le demostró, y su fotografía presidió el hogar de Juan hasta el último momento", nos cuentan.

Conociendo su personalidad, los familiares y amigos de Juan atribuyen su colaboración con Educo a "los programas que la ONG lidera, la seriedad en su cumplimiento y la forma en que los llevan a cabo. El gesto de Juan simplemente demuestra quién era, lo que pensaba y lo que sentía".

Niña

Hay personas que tienen un corazón que no les cabe en el pecho. Nuestros colaboradores son de este tipo. Y casos como el de Yvette nos lo recuerdan cada día. Ella colaboró con Educo durante más de 15 años. Apadrinó a Virgilio y a Milagros, de Filipinas y Perú, durante los años que pasaron en la escuela de primaria, y también quiso dejarnos parte de su legado para extender aún más su huella solidaria. Es un honor compartir con todos vosotros las bonitas palabras que sus hijos le han dedicado.

Nuestra madre nació en 1927 en Nantes, en la Bretaña francesa, y fue criada por su abuela a la que amó mucho. Pasó una infancia y adolescencia difíciles por la situación económica familiar y por los avatares históricos de la época que le tocó vivir.

Finalizada la II Guerra Mundial se trasladó a París, donde conoció a Adolfo y con quien contrajo matrimonio en 1948. La pareja se desplazó a Madrid para hacerse cargo del negocio de la familia de su marido, ciudad en la que, a partir de entonces, transcurriría su vida. Crió y atendió a una familia de cinco hijos y terminó sus días a los 86 años el 20 de diciembre de 2013, en paz.

Desde siempre recordamos a nuestra madre en actividades de voluntariado: de auxiliar en un hospital, en comedores sociales, yendo a leer a niños hospitalizados. Pero sobre todo le preocupaba que los niños, más aún las niñas, no tuvieran acceso a una educación y, por consiguiente, se les cerrasen las puertas para desarrollarse como personas plenas e independientes, capaces de elegir e integrarse en la sociedad.

Esa fue, creemos —pues no hacía ostentación de su colaboración—, la razón que la llevó a colaborar con Educo, colaboración en la que también tenían mucho que ver sus vivencias infantiles. En este sentido ella pensaba que Educo se ajustaba perfectamente a su deseo.

Alguna vez recibió en casa un dibujo de agradecimiento hecho por alguno de los niños de las comunidades que recibían la ayuda que ella gustosamente hacía llegar a Educo. Inevitablemente se conmovía, aunque no necesitara de ese refrendo para saber que estaba haciendo lo correcto. Pero, sobre todo, encontraba aquí la prueba de que lo que hacía llegaba a donde tenía que llegar. Y eso la llenaba de satisfacción.

Por ello, los hijos respetamos sin fisura alguna su gesto de otorgar un legado a Educo y contribuir, aun modestamente, en que pueda seguir con su labor. Y nos llena de orgullo que nuestra madre se haya mantenido firme en sus creencias y en sus valores para ayudar allá donde ella pensaba que podía hacer más falta.

Muchas Gracias por todo, en nuestro nombre y, sobre todo, en nombre de nuestra madre.

Albert y Patrick
"...Mais tu n'es pas le Bon Dieu
Toi, tu es beaucoup mieux,
Tu es un homme..."
Jacques Brel
("...Pero tú no eres el Buen Dios / Tú eres mucho mejor / Eres un hombre...")

Haciendo arroz

Durante más de 15 años Elisa colaboró con Educo como madrina, hasta que nos dejó hace dos años. En todo este tiempo apadrinó a diversos niños y niñas y demostró su preocupación por el bienestar de la infancia en el mundo. Tanto es así que quiso dejar un legado para continuar su labor solidaria. Gracias a las personas cercanas que la apreciaban hemos podido conocer un poco más a Elisa y confeccionar este entrañable retrato.

Elisa nació en Liérganes, en la provincia de Santander, el 4 de agosto de 1929, pero Madrid fue la ciudad donde vivió toda su vida. Sus amistades la definen como una persona muy sincera. "Era una mujer que siempre iba con la verdad por delante", explican. También poseía una generosidad propia de alguien muy desprendido que no escatimaba esfuerzos si alguien necesitaba ayuda. Así, sus amigos afirman que siempre podían contar con ella para lo que hiciera falta. También nos cuentan que fue "una incansable trabajadora, asistente social y sobre todo enfermera de la Seguridad Social", trabajo en el que estaba volcada totalmente. Elisa disfrutaba cuidando a los enfermos. Religiosa y reservada, no dudaba en prestar su apoyo a cualquiera que lo requiriera y, según los que la conocieron, no solía proclamar sus actos de solidaridad, como demuestra el hecho de que que hasta su fallecimiento no supieran todas las ayudas que realizaba. Modestamente, desde estas páginas, queremos mantener el recuerdo de Elisa para contagiarnos de su generosidad y agraceder gestos como el suyo y el de todos nuestros colaboradores.

Niña sonriendo

Libertad Alcaide fue madrina de Educo durante casi 15 años, entre 1998 y 2013, cuando finalizó su colaboración debido a su avanzada edad y por encontrarse enferma. Sin embargo, siempre tuvo en mente ayudar a los más necesitados y por ello quiso incluirnos en su testamento para seguir apoyando nuestros proyectos. Libertad nos dejó en abril de 2015, pero su huella solidaria perdura.

Libertad nació en junio de 1931 en Requena (Valencia). Tan solo dos meses antes se había proclamado en España la 2ª República y las ideas republicanas de libertad y fraternidad, además de dejar huella en su nombre de pila, la acompañaron toda su vida y marcaron su personalidad para siempre.

Al casarse, se trasladó a Barcelona junto a su marido, donde vivió la mayor parte de su vida. Después de enviudar, en 1993, decidió volver a la Comunidad Valenciana para vivir cerca de su hermano Miguel y de otros familiares. Pocos años después, decidió dar un paso más en su compromiso con las personas más desfavorecidas y empezó a colaborar con Educo como madrina. En estos años apadrinó a varios niños y fue guardando en su piso de Valencia las fotografías y los trabajos escolares que iba recibiendo periódicamente y que le recordaban la importancia que tenía su colaboración para mejorar las condiciones de vida de la infancia más vulnerable.

Las personas de su entorno la definen como “una persona buena, de trato agradable y con un elevado sentido del civismo con los demás”. Precisamente fue ese espíritu generoso y su actitud solidaria la que la llevó a dejar una parte de su herencia a Educo. “Un acto más de ese civismo que la caracterizaba”, afirman sus allegados.

Desde estas páginas queremos reconocer su gesto y transmitirle, esté donde esté, nuestro más sincero agradecimiento y el de las personas que se benefician de su ayuda.

Aquella caja de colores Erlinda fue una de las niñas apadrinadas por Libertad. Hoy es una joven de 22 años que muestra una madurez envidiable y una gran capacidad para afrontar las adversidades. Desde su hogar en El Salvador, ella misma comenta que desde muy pequeña aprendió el valor del esfuerzo. “Cuando empecé en la escuela, mi madre siempre me decía: ‘te voy a dar hasta tercer grado y nada más’, pero yo soñaba con graduarme. Lo más difícil fue el tema económico, porque aunque mis padres querían darme una educación, no tenían ni para los útiles escolares; por esto comencé a trabajar cuando iba a cuarto curso”. Justo en ese momento, apareció Educo en su vida. “Nos dieron materiales escolares, llegaban y hacían jornadas de salud, mejoraban la escuela y siempre andaban viendo qué necesitábamos. Eso fue lo que me hizo seguir en la escuela”.

Entre 2005 y 2010, mientras estuvo en primaria, Erlinda fue apadrinada por Libertad. “Para mí fue un privilegio ser apadrinada, porque esa caja de colores, ese sacapuntas, esas jornadas de salud… fueron una bendición. Educo ha sido un puente para seguir adelante, me ha ayudado a dar un paso hacia el éxito”. Gracias a su tenacidad y a su esfuerzo, Erlinda acabó secundaria y bachillerato. Actualmente trabaja como secretaria en una empresa y cursa Ciencias Jurídicas en la universidad. Aspira a ser abogada para ayudar a su comunidad a defender sus derechos, y sobre todo, quiere ser un ejemplo para los niños que viven en condiciones de pobreza similares a las suyas y demostrarles que, con esfuerzo, se puede llegar lejos.

Al echar la vista atrás, Erlinda tiene palabras de agradecimiento para Libertad: “Esa gran persona tendrá su recompensa por todas las buenas obras que hizo. Valoro lo que con mucho sacrificio hizo por mí”. El dinero que nos ha dejado Libertad en su testamento irá dirigido a apoyar los derechos de niños y niñas que, como Erlinda, viven en condiciones difíciles y sin poder acceder a una educación de calidad.

Concepción

Concepción nació en Madrid en diciembre de 1941, durante los primeros años de la posguerra española. Colaboró como madrina de Educo desde 1997 hasta 2007, diez años durante los cuales apadrinó a tres niñas, primero a Enma, de Guatemala, luego a Karla, de El Salvador y por último a Virginia, también de El Salvador. Sus familiares nos acercan el retrato de esta mujer trabajadora y solidaria que quiso hacer de este un mundo más justo.

Concepción trabajó toda su vida como administrativa en una empresa siderúrgica. Soltera y sin hijos, entre sus aficiones estaba la de viajar, pasión que compartía con su hermana Toñi. Quizás durante esos viajes descubrió, en algunos de los países que visitó, la pobreza en la que se ven obligados a vivir tantos niños y niñas y decidió hacer algo para colaborar en mejorar sus vidas y aliviar su situación.

Tal vez por discreción, nunca compartió esta faceta solidaria suya y su familia, sus primos, tuvieron conocimiento de su colaboración con diversas organizaciones tras su fallecimiento, en el momento de leer su testamento. Entonces supieron que colaboraba con Educo y también con Aldeas infantiles y Cruz Roja, a cuyo beneficio legó parte de su herencia.

Dejó escrito en su testamento que la mitad de su patrimonio, bienes monetarios e inmuebles, sería para sus familiares y la otra mitad a repartir entre las tres organizaciones que trabajan a favor de la infancia en el mundo. Concepción tuvo siempre presente el bienestar de los niños y las niñas, incluso en el momento de pensar en el día en que ya no estaría.

Araceli

Una profesora entregada a la infancia

Los familiares y amigos de Araceli la definen como una persona alegre, amiga de sus amigos, servicial, entregada a sus alumnos, a sus ahijados y a los niños que tenía apadrinados. Ellos nos cuentan cómo fue la vida de esta mujer, profesora de educación física, que colaboró durante 15 años con Educo apadrinando a tres niños y niñas, Marvin y Diego, de Guatemala, e Irish, de Filipinas.

Araceli nació en Santander el primer día de julio de 1935, un año antes de que estallara la Guerra Civil en España, un conflicto que la dejó huérfana de padre. Su madre, triste y desolada por la pérdida y por las penurias de la guerra, se trasladó con su hija a Palencia, donde recibió el cariño de unos tíos que le ayudaron a criar a la niña.

Araceli creció alegre y feliz en esta localidad castellanoleonesa y ahí pasó su niñez y su primera juventud hasta que, tras acabar sus estudios de Educación Física, se trasladó a Barcelona para trabajar como profesora en tres colegios religiosos. También hizo lo mismo su madre cuando se jubiló de su trabajo en Palencia como taquillera de cine, y vivieron juntas en la capital catalana hasta que falleció.

Sentía pasión por sus ahijados, a quienes dedicaba mucho cariño, y se desvivía por sus perritos. Sus familiares sienten mucha alegría por el gesto que tuvo con Educo al dedicar su colaboración durante tantos años y parte de su legado a paliar las necesidades de la infancia. Araceli ha dejado una huella que nunca desaparecerá.

francisco

Siempre quiso ayudar a los demás

Francisco Javier nació a principios de diciembre de 1935 en Belmonte de Tajo, en la provincia de Madrid. Sus familiares nos cuentan que “era una buena persona en todos los sentidos y que, a pesar de que su vida no fue muy feliz, nunca guardó ningún tipo de rencor o resentimiento”. Además, fue un trabajador incansable. Era el cuarto de cinco hermanos y, ya de bien pequeño, al salir de la escuela, en lugar de jugar con sus amigos cuidaba de su hermana menor.

Una vez convertido en adulto se fue a Madrid, donde se especializó como oficial de carpintería metálica. Estuvo casado con María Luisa, con quién tuvo a su único hijo, Luis Javier, que falleció con poco más de 30 años. Esta desgracia sumió a su mujer en una profunda depresión y Francisco Javier dedicó toda su energía a cuidarla hasta el momento de su muerte. De hecho, fue su hijo Luis Javier quien inició la colaboración con nuestra ONG en 1999 apadrinando a un niño. Tras su pérdida, Francisco Javier se hizo cargo del apadrinamiento hasta que nos dejó, a principios de este año.

“Fue un niño que sufrió mucho en su infancia, padeció la guerra civil española y la postguerra, entre otras circunstancias”, nos cuenta su sobrino, “tal vez por eso tenía ese gran corazón y siempre quiso ayudar a los demás, sobre todo evitar el sufrimiento de los niños”. Desde estas páginas queremos hacer nuestro pequeño homenaje a Francisco Javier, agradecer su humanidad y pensar en los más vulnerables durante toda tu vida, a pesar de no haberlo tenido nada fácil.

¿CÓMO PUEDO INCLUIR A EDUCO EN MI TESTAMENTO?

Una de las opciones es dejar a Educo un legado, es decir, una cantidad de dinero, una propiedad, obras de arte, antigüedades, joyas o cualquier otro bien.

Si no hay herederos forzosos que tengan derecho a la legítima, puedes nombrar a Educo heredero universal y dejar a la organización todos tus bienes.

También puedes nombrar a Educo como heredero y señalar qué porcentaje asignas a Educo y cuál al resto de personas u otras instituciones.

¿QUIERES SABER MÁS?

Puedes consultar las preguntas frecuentes a continuación, llamarnos al 900 535 238 y preguntar por nuestra compañera Isabel Morejón o rellenar el formulario que encontrarás al principio de esta página y nos pondremos en contacto contigo.

QUIERO DEJAR HUELLA

Preguntas frecuentes

  • Tengan acceso a una educación de calidad
  • Tengan una buena salud
  • Estén protegidos
  • Gocen de una vida digna
  • Disfruten plenamente de sus derechos
  • Puedan participar en las decisiones que les afectan

Una de las opciones es dejar a Educo un legado, es decir, una cantidad de dinero, una propiedad, obras de arte, antigüedades, joyas, o cualquier otro bien. También puedes nombrar a Educo heredero universal y dejar a la organización todos tus bienes, derechos y/o acciones. La tercera opción es nombrar a Educo coheredero y señalar qué porcentaje asignas a Educo y cuál al resto de personas u otras instituciones.

Estamos presentes en Testamenta, un portal online que te ofrece la posibilidad de hacer el testamento a través de Internet, totalmente seguro, e incluir a Educo en él. Los precios son muy ajustados e incluyen el trabajo del abogado y el notario.

Si no realizas testamento es la ley quien designa los herederos siguiendo un orden de parentesco. En caso de que no haya herederos y no se haya redactado testamento, la ley designa como heredero al Estado o a la Administración territorial competente según el domicilio del fallecido.

Ninguno. Podemos destinar el 100% de los legados que recibimos a nuestros proyectos a favor de la infancia porque, al ser una organización sin fines de lucro, no tenemos que pagar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones ni el Impuesto de Sociedades.

Sí. Es necesario modificar el testamento incluyendo expresamente la voluntad del testador de dejar la herencia o determinados bienes a favor de Educo.

Ponte en contacto con nosotros, podemos recomendarte algún profesional experimentado o ayudarte a encontrarlo.

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Tu cesta solidaria