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Mi hijo es quien acosa: ¿qué puedo hacer?

Mi hijo es quien acosa: ¿qué puedo hacer?

Creciendo sanos marzo 02, 2018
El bullying o acoso escolar es una temática que está cada día más presente en los medios de comunicación, así como también en los pensamientos de padres y maestros. Recientemente ha salido a la luz el caso de una presunta violación de un niño de 9 años en manos de un grupo de niños levemente mayor, como punto culminante del acoso escolar... Y este es tan solo uno de los casos que han resonado en los últimos años en España. Ahora bien, ¿qué pasa si descubrimos que nuestro hijo es quien acosa? Hoy en Educo, hablamos sobre el niño acosador y cómo actuar para ayudarle tanto a él como a su o sus víctimas.

El niño que acosa o bully

Acoso escolar: perfil del acosador Descubrir que nuestro hijo es quien acosa no es fácil, por supuesto, pero como padres debemos sobreponernos a la sorpresa y el desencanto y actuar para ayudar tanto a nuestro hijo como a sus víctimas. No hay un perfil único que defina a un niño que acosa. Algunos actúan desde su popularidad, mientras que otros lo hacen desde el impulso. Ahora bien, existe un rasgo bastante común en todos los niños que acosan: la baja tolerancia a la frustración. En la mayoría de los casos, los acosadores son niños que rechazan su vulnerabilidad y a quienes aceptar sus sentimientos les resulta extremadamente difícil. Además, algunos acosan como respuesta a su entorno, es decir que quizá han sufrido maltratos en casa o en el colegio y su manera de adaptarse y responder a las adversidades ha sido abandonar su rol de víctima y convertirse en victimizador. Con esto no estamos avalando el comportamiento sino tratando de entender de dónde puede surgir la agresividad de un niño que acosa. Sin embargo, es importante remarcar que en algunos casos, los niños que acosan tienen familias funcionales, sin conflictos que puedan ayudar a entender su comportamiento. En conclusión, los niños que acosan suelen:
  • tener problemas para empatizar con los demás.
  • carecer de buenas habilidades sociales.
  • tener un deseo de autoafirmación y poder muy marcado.
  • tener poca capacidad de autocrítica.
  • no sentir responsabilidad por sus actos.

Niño que acosa: ¿qué debemos observar?

Ayudar al niño acosador o bully Como ya hemos dicho, detectar que nuestro hijo es quien acosa no es tarea sencilla. Al contrario que las víctimas (según Coaching Club, en el 90% de los casos es posible detectar los síntomas del abuso), quienes suelen manifestar su malestar con bajas del rendimiento escolar, depresión, ansiedad y cambios de comportamiento, en quien acosa no se evidencian "síntomas" claros que lo señalen. Por ello, compartimos contigo una serie de preguntas que pueden ayudarte a detectar si tu hijo es quien acosa:
  • ¿Tu hijo es agresivo?
  • ¿Se frustra fácilmente?
  • ¿Tiene problemas en su hogar?
  • ¿No respeta las reglas?
  • ¿Utiliza la violencia para conseguir lo que quiere?
  • ¿Tiene amigos que acosan a otros niños?
  • ¿Disfruta burlándose o ridiculizando a otros niños?
  • ¿Intenta convencer a sus amigos de que le acompañen en sus comportamientos inadecuados (incitándoles a burlarse de otro niño por ejemplo)?
  • ¿Tu hijo es intimidante y provocador?
  • ¿Le cuesta empatizar con sus compañeros?
  • ¿Quiere imponer siempre su voluntad y sus deseos?
  • ¿Tu hijo no exterioriza sentimientos de culpa?
Frente a varias respuestas afirmativas, te recomendamos consultar con un especialista. Cuanto antes corrobores tus sospechas y pases a la acción, mejor será tanto para tu hijo como para su(s) víctima(s).

Cómo actuar para ayudar al niño que acosa y a su víctima

Luchar contra el bullying: conoce al acosador Lamentablemente, los maestros y padres solemos ser los últimos en enterarnos de la existencia de un conflicto porque, tanto el niño que acosa como la víctima, ocultan su realidad. Ninguno de los dos cuenta lo que sucede y los espectadores suelen callar lo que ven ya sea por miedo, desinterés o simplemente, porque no saben cómo actuar y no quieren "meter en problemas a nadie". Una vez que descubrimos que el niño o joven acosa a otro:
  1. Determinamos el nivel del conflicto: lo ideal es evaluar el conflicto teniendo como referencia una escala, por ejemplo, del 1 al 5 donde 1 sea un malentendido que puede haber tenido alguna situación de agresión verbal o física menor y 5, un conflicto que requiere intervención policial.
  2. Intervenimos: ¿cómo? Según la magnitud del conflicto, por supuesto, será necesario acudir a especialistas o incluso, a la policía. En cualquier caso es necesario hablar con los niños, con ambos. La mediación escolar puede ser una buena opción, así como también la atribución de responsabilidades y la terapia para ayudar a mejorar la empatía del niño que acosa.
  3. Expresamos nuestro descontento con la actitud del niño: es importante mostrarse firmes y, aunque nos duela como padres, hacerles notar a los niños que el comportamiento no ha sido el adecuado y que no será tolerado. Explicar las consecuencias de los actos (tanto en el colegio como en el hogar) es fundamental, así como también dialogar (mucho) con nuestros hijos sobre las causas y consecuencias de su comportamiento.
  4. Acompañamos al niño a enmendar sus faltas: el niño debe disculparse (de corazón) con el acosado y enmendar en la medida de lo posible los errores cometidos. Acompaña a tu hijo en este difícil camino, te necesitará a su lado.

Consejos para prevenir que tu hijo sea acose.

Nuestros hijos se crían a nuestra imagen y semejanza. Somos nosotros, los padres y maestros, quienes les formamos y por ello, es esencial que les pongamos límites. Las normas ayudan a los niños a interiorizar reglas sociales y deben ser instituidas desde pequeños. Hacemos un pequeño paréntesis al respecto para recalcar que tú eres un ejemplo para ellos: evita entonces burlarte de tu hijo o de otra persona, no utilices la violencia ni verbal ni física, pon reglas claras, respétalas y hazlas respetar y sobre todo, acompaña a tu hijo a lo largo de su camino con amor. Si tu hijo habla con desprecio de otra persona o expresa su frustración con violencia (algo habitual en niños pequeños), debes expresar tu malestar, sin enfadarte y sin actuar tú violentamente. Explícale que su comportamiento no es adecuado y que te duele, sé firme y amoroso al mismo tiempo. Nuestro actuar frente a nuestros hijos y nuestro entorno será el espejo en el que ellos se miren para reaccionar a las diferentes situaciones que se les presenten en la vida. Sé un ejemplo para ellos, dialoga con tus hijos, escúchales y estáte atento a cualquier cambio de comportamiento de tus peques. Derechos de las imágenes: beboehmer, Philippe Put, Aislin Ritchie, Yulissa Lanchi
Creciendo sanos marzo 02, 2018

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