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Nuestras aportaciones en Bolivia

Bolivia

Información del país

Bolivia es un estado plurinacional, descentralizado y con autonomías. Cuenta con un 60 % de población de origen indígena, en la cual las etnias más numerosas son la aimara, la quechua y la guaraní. Limita al norte y al este con Brasil, al sur con Argentina, al oeste con Perú, al sudeste con Paraguay y al sudoeste con Chile. Geográficamente se pueden distinguir tres regiones: el altiplano, los valles y los llanos. A pesar de tener una de las rentas per cápita más bajas de América Latina, el país es rico en minerales y cuenta además con yacimientos de hidrocarburos.

El clima presenta grandes variaciones según la región, así como grandes contrastes con altas temperaturas durante el día que bajan bruscamente durante la noche, especialmente en zonas altas.

Datos del país

Indicadores

  • Capital: Sucre
  • Población: 10.496.300 habitantes
  • Índice de Desarrollo Humano: posición 119 de 187
  • Población bajo el umbral de la pobreza (vive con menos de 1,25 USD): 15,6%
  • Esperanza de vida al nacer: 67 años
  • Tasa de mortalidad de menores de cinco años: 41 por cada mil nacidos vivos
  • Tasa de permanencia hasta el último grado de primaria: 84,9%
  • Tasa de alfabetización de adultos: 91,2%
  • Mujeres alfabetizadas por cada 100 hombres: 90,6
Fuentes: Informe PNUD 2014 / Unicef

Educo en el país

  • Año de inicio de actividades: 2009
  • Tipo de intervención: socio local.
  • Presupuesto total anual: 1.500.905 € (2016)
  • Oficina en Bolivia: Obrajes Calle 7, n° 255, entre Av. Hernando Siles y Av. Ormachea. La Paz

Problemática

En los barrios marginales de La Paz, la pobreza y las malas condiciones de vida afectan especialmente a la población infantil, que es víctima de malos tratos, discriminación y enfermedades. Las escuelas no cuentan con las instalaciones ni los recursos pedagógicos adecuados para garantizar una educación de calidad, y muchos niños y niñas acaban abandonando las aulas para ayudar a sus familias.

A la baja calidad de la enseñanza se suman la falta de acceso a servicios de salud, el trabajo infantil y la malnutrición, factores todos ellos que dificultan un desarrollo completo de los más pequeños.

Socio local:

  • CEBIAE
  • CEPROSI
  • CETHA EMBOROZÚ
  • Fundación La Paz
  • FCCP
  • Fundación Machaqa Amawta
  • Fundación Munasim Kullakita
  • SUMAJ HUASI

Descargas

Apadrina a un niño de Bolivia

“En el taller en el que participa mi mamá le enseñan a hacer comida nutritiva con cocinas solares.”

Elmer Tunqui, 11 años.

“En este centro estudio lenguaje y matemáticas y también he aprendido a manejar computadoras”.

Belén Loza, 10 años.

“Festejamos cada año el Día del Maestro porque nos ayudan en todo y colaboran siempre.”

Cielo Briza, 9 años.

Actuaciones

Trabajamos en distritos periféricos de la ciudad de la Paz, en El Alto y en comunidades indígenas con proyectos en los ámbitos de la educación, la salud y la protección infantil.

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Desarrollo de una educación intercultural bilingüe con enfoque de género en comunidades aimaras

Beneficiarios
1.390 mujeres y 1.305 hombres
Duración
12 meses (enero 2016 - enero 2017)

Ámbito geográfico de intervención

Municipios de Jesús de Machaca y San Andrés de Machaca, Departamento de La Paz

Socio local

Fundación Machaqa Amawta

Descripción

Los aimaras conforman un pueblo precolombino que habita desde hace siglos la meseta andina, en la región del lago Titicaca. Su lengua y riqueza cultural, sin embargo, ha estado históricamente marginada hasta que la Ley de Educación de 2010 reconoció las culturas precolombinas, estableciendo la enseñanza en idiomas autóctonos. Sin embargo, la falta de recursos y de capacidad organizativa ha restado eficacia a su aplicación. Entre otros problemas figuran la poca preparación de los docentes para impartir la enseñanza en lengua local, la falta de libros y materiales escritos y la poca implicación de las comunidades y de las autoridades educativas locales.

En este contexto, el proyecto de Educo y la Fundación Machaqa Amawta tiene por objetivo apoyar la implantación de este modelo de enseñanza intercultural en comunidades aimaras de los municipios de Jesús de Machaca y San Andrés de Machaca, de la provincia de Ingavi (en el Departamento de La Paz). El nuevo modelo educativo, además, incorpora la equidad de género como un valor clave para luchar contra la discriminación que existe hacia las niñas y mujeres en la sociedad.

Una de las estrategias básicas pasa por adaptar los planes de estudios de las escuelas a la realidad socio-cultural del pueblo aimara, lo que incluye la recuperación de conocimientos ancestrales, vinculados muchos de ellos al respeto a la tierra y al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales. Con ello se refuerza la identidad cultural de esta comunidad indígena y se aumenta su autoestima, sometida a siglos de marginación.

Además de adaptar el currículo, se editarán materiales didácticos en aimara –lo que implica un esfuerzo de investigación dada la ausencia de tradición escrita en esta lengua– y se formará a los maestros en metodologías de enseñanza plurilingüe y de educación en valores para que sean capaces de aplicar este modelo de enseñanza en el aula.

El proyecto prevé trabajar estrechamente con las comunidades y con las autoridades educativas para reforzar su participación en el diseño y gestión de este modelo educativo y que lo sientan como propio. La intervención da continuidad al trabajo desarrollado en años anteriores y pretende contribuir a establecer un modelo de referencia para otros pueblos indígenas de América Latina.
 
Con la colaboración de:

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Prevención en salud y cuidado del medio ambiente en el macrodistrito San Antonio, La Paz

Beneficiarios
3.180 niños y niñas; 1.354 personas adultas
Duración
Proyecto finalizado

Ámbito geográfico de intervención

Barrios de Valle de las Flores, Bajo Pampahasi, Kupini y Callapa del macrodistrito San Antonio, en La Paz

Socio local

Fundación Sumaj Huasi para la Vivienda Saludable

Descripción

El proyecto tiene por objetivo contribuir a disminuir las enfermedades infecciosas de la población, especialmente de niñas y niños menores de 5 años, de cuatro barrios del macrodistrito San Antonio de la ciudad de La Paz. Estas enfermedades están causadas en muchos casos por el consumo de agua no segura y la acumulación de basuras y aguas grises en las viviendas, y son una de las mayores causas de absentismo escolar.

Mediante actividades de sensibilización y formación, promovemos hábitos saludables y enseñamos maneras de consumir agua segura, manipular correctamente los residuos y tratar las aguas grises, tanto en las viviendas como en las escuelas o en el espacio público. En este sentido, cabe destacar que la acumulación desordenada de residuos sólidos en laderas de montañas en barrios periféricos de La Paz ha sido causa de graves corrimientos de tierra ocurridos en años pasados.

En el proyecto participan tanto el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz como las Juntas Vecinales y organizaciones de jóvenes y de mujeres.

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Salud

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Contribuyendo a la lucha contra la violencia sexual comercial infantil en La Paz y El Alto

Beneficiarios
3.268 niñas, niños y adolescentes de 10 a 18 años; 220 padres y madres, docentes y funcionarios
Duración
Proyecto en activo

Ámbito geográfico de intervención

Municipios de El Alto y La Paz, Departamento de La Paz

Socio local

Fundación Munasim Kullakita

Descripción

En Bolivia, cientos de niñas y adolescentes son reclutadas cada año para explotarlas sexualmente. Aunque no hay cifras oficiales, se trata de un fenómeno que, lejos de ser erradicado, tiende a crecer a pesar de que en 2012 el Estado promulgó una ley contra la trata de personas. Sin embargo, ni los poderes públicos ni la sociedad civil muestran una actitud firme para acabar con esta lacra. En el mejor de los casos, las Defensorías de la Niñez y la Adolescencia (instancias dependientes de los gobiernos locales y responsables de proteger a la infancia), no cuentan con los recursos ni las capacidades para afrontar esta situación y se ven desbordadas.

Entre las causas que explican la problemática de la explotación sexual infantil, además de la pobreza en que viven amplias capas de la población, figuran factores como los procesos de desintegración familiar, la violencia en el hogar, el machismo imperante, la falta de reconocimiento social de niños y adolescentes como sujetos de derechos o la ausencia de espacios de crecimiento humano y de oportunidades para la infancia.

La mayoría de casos de violencia y explotación sexual no se denuncian. Y de los que se conocen, pocos pasan a instancias judiciales y todavía menos acaban en sentencias condenatorias. Por poner un dato: entre 2012 y 2014 se presentaron ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen del gobierno boliviano 5.562 casos de trata infantil y delitos conexos (proxenetismo y pornografía infantil, entre otros). Solo 1.769 pasaron a Fiscalía y 11 obtuvieron sentencia; los demás casos continúan en proceso de investigación y corren el riesgo de ser sobreseídos.

La mayoría de rutas de trata de personas en el país confluyen en las ciudades de La Paz y El Alto (en el área metropolitana paceña), donde el flujo económico y la atracción de población migrante favorecen la proliferación de bares, night-clubs, prostíbulos y otros espacios de comercio sexual. Según la Organización de Estados Americanos (OEA), en estas ciudades desaparecen todos los días 4 niños, niñas y adolescentes. Muchos acaban en las redes de explotación sexual.

Hogar de acogida

Ante esta realidad, el proyecto que Educo y la Fundación Munasim Kullakita (expresión en lengua aimara que significa “Quiérete, hermanita”) llevan a cabo en El Alto y La Paz tiene como objetivo concienciar a la sociedad sobre la problemática, incidir en las políticas públicas, fortalecer a las instituciones del Estado cuyo rol es proteger a la niñez y adolescencia, y atender a las víctimas.

Uno de los elementos importantes del proyecto lo constituye el Hogar de Acogida de El Alto, un centro que da cobijo y protección a niñas y jóvenes de 10 a 18 años que han sufrido violencia sexual comercial, a las que se ayuda a construir un proyecto de vida y un futuro libre de violencia. Aquí viven (las que son madres lo hacen con sus bebés), reciben asistencia psicológica, atención médica, alimentación, educación y orientación para que puedan decidir libremente su futuro.

Se las escucha, se las forma y se las asesora para facilitar su reinserción en la sociedad y, si es posible, también en el seno familiar con alguna persona de su parentela, ya que la mayoría provienen de familias desestructuradas e incluso han sufrido abusos en el hogar. Todas ellas llegan derivadas por los servicios municipales, por iniciativa propia o bien gracias al trabajo en la calle que nuestros educadores realizan en las zonas de riesgo para identificar posibles víctimas.

En el centro también se les ofrecen talleres de capacitación en temas como costura, informática, repostería y otros para formarlas en un oficio y que puedan, en un futuro próximo, gestionar su propio negocio y ganarse la vida. Entre 2013 y 2015, 72 niñas y adolescentes han pasado por este hogar.

Además de la intervención directa con las víctimas, también trabajamos en el ámbito de la prevención y la incidencia. En el primer caso, trabajamos con las comunidades educativas de las diez escuelas ubicadas en los barrios más problemáticos para formar y sensibilizar a los estudiantes, a los docentes y a las familias sobre esta realidad y que sepan cómo afrontarla. Se busca crear en los centros las llamadas “zonas de orientación escolar”, espacios para orientar y promover la denuncia de situaciones de malos tratos ante las instancias competentes.

Finalmente, el proyecto también aborda la incidencia en las políticas públicas y, en este sentido, buscamos reforzar las capacidades de las Defensorías de la Niñez y la Adolescencia de El Alto y de La Paz para que sean realmente eficaces como órganos públicos encargados de proteger a la infancia.
 

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Educación socio-productiva ecológica

Beneficiarios
700 adolescentes y jóvenes
Duración
Proyecto en activo

Ámbito geográfico de intervención

Municipio de Padcaya, Departamento de Tarija

Socio local

CETHA - Emborozú

Descripción

En el departamento boliviano de Tarija, miles de adolescentes y jóvenes jamás han ido a la escuela o han tenido que abandonar las aulas para trabajar en el campo. La oferta educativa, además, es muy limitada y no tiene en cuenta la realidad productiva de la zona, eminente agraria. Ante esta situación, muchas familias solo tienen la opción de emigrar a otros lugares, especialmente a la cercana Argentina.

El proyecto tiene por objetivo que estos adolescentes y jóvenes puedan acceder a una educación que les permitirá escapar del círculo de pobreza en que viven y contribuir al desarrollo de su comunidad. Para ello, desde Educo damos apoyo al sistema de educación alternativa implantado por CETHA (acrónimo de Centro de Educación Técnica, Humanística y Agropecuaria), una organización local creada para ayudar a campesinos con escasos recursos a tener una formación y capacitación que les permita mejorar sus condiciones de vida. En sus veinte años de existencia, ha consolidado un modelo de educación alternativa que ha recibido el aval del gobierno boliviano por su carácter innovador y por contribuir a la transformación de las comunidades donde está implantado.

En el municipio de Padcaya, formado por más de 86 comunidades campesinas, CETHA cuenta con el centro de Emborozú, un espacio que combina la enseñanza “clásica” (es decir, las asignaturas que forman parte del currículo de primaria, secundaria y bachillerato como matemáticas, ciencias naturales, gramática, sociales o incluso informática) con una formación técnica enfocada a la realidad y las oportunidades laborales de la zona: agricultura, ganadería, horticultura, fruticultura, mecánica, panadería, apicultura, carpintería, electricidad, soldadura…

Durante los tres cursos en que dura el proceso de formación, y que finaliza con el título de bachiller o técnico superior, los jóvenes viven en el centro doce días al mes, donde además de estudiar y formarse, realizan conjuntamente actividades cotidianas como la limpieza de espacios comunes, cocinar o servir las comidas. Durante los cuatro días siguientes, junto con sus profesores, recorren las comunidades dispersas de la región para transmitir los conocimientos adquiridos a otros campesinos que, como ellos, tampoco pudieron ir a la escuela. De esta manera, el verdadero interés del modelo no es tanto formar a un determinado número de alumnos sino que estos conocimientos luego se divulgan entre todos los habitantes de la zona.

Este modelo de “educación comunitaria”, donde todos aprenden y trabajan por el bien de los demás, facilita a los jóvenes adquirir unos conocimientos que antes no tenían para poder emprender y establecerse por su cuenta, fortaleciendo el tejido productivo local. En este sentido, el proyecto alienta la creación de asociaciones gremiales y apoya la creación de cooperativas o microindustrias, como es el caso de la planta de producción de cítricos (una de las riquezas de la región) creada en Emborozú o los proyectos de producción de fresas y mermeladas en la vecina localidad de Charaja.

Además, todo el proceso educativo incorpora valores como la equidad de género, los derechos humanos, la sostenibilidad o la interculturalidad. De esta manera, ayuda a romper estereotipos tradicionales sobre el desigual rol en la sociedad de hombres y mujeres, fomenta una agricultura ecológica -tanto en la fase de producción de alimentos, como en la de comercialización y consumo-, y recupera saberes ancestrales especialmente en todo aquello que se refiere a la actividad agropecuaria.
 

 

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Rincón del Buen Trato. Enfrentando la violencia en la niñez

Beneficiarios
3.030 niños y niñas; 4.434 profesores, padres y madres
Duración
Proyecto finalizado

Ámbito geográfico de intervención

5 macrodistritos de la ciudad de La Paz: Cotahuma, Maximiliano Paredes, Periférica, Sur y San Antonio.

Socio local

Fundación La Paz

Descripción

Para muchos niños y niñas en Bolivia, el hogar y la escuela no constituyen espacios donde encuentran cariño y protección. Al contrario, estos lugares se convierten muchas veces en escenario de abusos y agresiones, lo que les genera graves secuelas emocionales y trastoca su desarrollo personal. Ante esta realidad, el Rincón del Buen Trato, un proyecto que desarrollamos en barrios marginales de La Paz, prevé cambiar actitudes y promover el respeto hacia los más pequeños.

Las cifras son elocuentes. Según un informe de la Defensoría del Pueblo de 2013, un 83% de las niñas, niños y adolescentes en Bolivia están expuestos a sufrir violencia en sus propios hogares o escuelas y más de 22.000 pequeños viven en centros de acogida.  Según diversos estudios, el 74% de los padres creen que el castigo físico es necesario y el 88% de la comunidad educativa admite la existencia de violencia física, psicológica y sexual en las escuelas, en muchas ocasiones a cargo de los propios profesores o responsables. En el ámbito de la violencia sexual, se calcula que solo se denuncian 5 de cada 16 violaciones de menores en el país.

Las políticas públicas en el ámbito social son insuficientes para frenar la violencia hacia la niñez y la adolescencia. Por ello, para ayudar a combatir esta grave problemática social, el actual proyecto pretende erradicar estas formas de dominio abusivo y dar apoyo cuando se producen malos tratos, trabajando con todos los agentes de la comunidad educativa, desde los propios niños y adolescentes, hasta los padres, profesores y educadores, en coordinación con la entidades públicas que trabajan en el ámbito de los derechos de la infancia.

El proyecto se realiza en zonas marginales de cinco de los nueve macrodistritos de LaPaz, donde se trabaja en un ámbito que abarca 71 escuelas de primaria.

El trabajo que se realiza con los pequeños se basa en que sepan cómo identificar y hacer frente a los malos tratos y prevenir así situaciones de riesgo. Para ello se utiliza el Maletín del Buen Trato, que contiene cuadernillos para educadores y materiales lúdicos y educativos.

Con los padres de familia, llevamos a cabo actividades de sensibilización para que tomen conciencia de que hay otras formas de educar a los niños sin tener que recurrir al maltrato. En el caso del profesorado y responsables de programas educativos, el objetivo es dotarles de instrumentos y conocimientos para promover el respeto a los derechos de la infancia entre los adultos. Junto con el Ministerio de Educación, estamos trabajando para que los planes de estudios incluyan la prevención del maltrato y la violencia sexual.

Además de trabajar en el ámbito de la prevención, también se llevan a cabo acciones de apoyo psicológico para ayudar a aquellos niños y niñas que han sido víctimas de malos tratos. En este sentido, se realizan terapias a nivel individual, familiar y grupal y se ofrece apoyo psicopedagógico para superar dificultades de aprendizaje.

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