Según recoge el Análisis situacional de los derechos de la niñez elaborado por Educo, el sistema hospitalario público de Guatemala atendió durante 2015 un total de 56.436 casos de embarazos en los que la madre tenía entre 10 y 17 años, un 21% más que el año anterior. Un dato particularmente preocupante son los casos donde la edad de la madre era extremadamente baja. En el caso del departamento de Quiché, donde Educo centra su labor social, en 2015 se atendieron 4.078 casos de embarazos infantiles, un 30% más que el año anterior, lo que representa todavía un ascenso superior al que se produjo a nivel nacional.
Muchos de estos embarazos infantiles son fruto de una violación. También en muchos casos son consecuencia del matrimonio y la unión de hecho en niñas y adolescentes. La relación es clara: si se inicia la vida marital de forma temprana habrá embarazos tempranos y múltiples. En este sentido, una de las principales causas del embarazo infantil o adolescente es la aceptación social que se le da al matrimonio en jóvenes que aún no han cumplido la mayoría de edad.
En 2015 Guatemala reformó el Código Civil para prohibir el matrimonio antes de los 18 años, aunque la ley mantiene los 16 años de forma excepcional y con autorización de un juez. No obstante, los cambios en la legislación deben ir acompañados de una educación sexual que prevenga a las niñas y las adolescentes de los efectos que tiene la sexualidad en sus vidas y las dote de información sobre su propio cuerpo. Solo así podremos garantizar que se cumplan sus derechos sexuales y reproductivos.
Después de casarse, la hermana de Kimberly dejó de estudiar y se quedó en casa cuidando a sus hijos. "Yo no quiero eso para mi vida. Yo sí quiero seguir estudiando mucho, tener una profesión y después, cuando sea adulta, tal vez tener familia. Ya vi todo lo que se sufre al tener hijos cuando el cuerpo no está preparado todavía. Quisiera también que los papás de todos los niños y niñas les dieran la oportunidad de estudiar a sus hijos, que no saquen a las niñas de la escuela cuando cumplen 14 años porque para ellos ya están listas para casarse", afirmó convencida la niña.
Muchas otras niñas y adolescentes piensan como ella, pero asumen como normal abandonar los estudios, quedarse al cuidado de la casa y de los hijos y renunciar a sus sueños. La normalización de estas prácticas, que violentan los derechos de la niñez y la adolescencia, se acepta fácilmente y somete a las mujeres a una dependencia de la que difícilmente podrán salir nunca. Romper este patrón es el reto para una nueva generación de padres, madres y jóvenes que ya cuentan con información sobre los derechos sexuales y reproductivos.
Derechos de la Infancia , educación , embarazos precoces , Guatemala
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