Cuando ocurre una emergencia humanitaria, como un terremoto, una inundación, un conflicto o una crisis de desplazamiento, surgen también muchas preguntas. ¿Qué puedo hacer yo para ayudar? ¿Cuál es la mejor forma de colaborar? ¿Pueden las ONG responder a todas las necesidades de la población afectada? ¿Cómo se organizan? ¿Cómo llegan las donaciones a quienes han visto como su vida cambiaba de un segundo a otro?
Estas dudas son legítimas. La solidaridad necesita confianza, y la confianza se construye con transparencia. Por eso respondemos a algunas de las preguntas más habituales sobre cómo trabajan las ONG en situaciones de emergencia.
Las primeras horas son fundamentales. Las organizaciones humanitarias con sus equipos en terreno y las organizaciones locales con las que suelen trabajar evalúan las necesidades más urgentes de la población afectada y ponen en marcha una respuesta adaptada a cada contexto y a las diferentes etapas de cada emergencia, siempre siguiendo las consignas de las autoridades locales y en coordinación con sus efectivos (bomberos, equipo sanitario...).
Cada ONG aporta su conocimiento y experiencia para atender a las diferentes necesidades:
Distribución de agua potable y alimentos.
Atención sanitaria.
Refugio (tiendas, habilitación de espacios seguros...).
Protección de niños, niñas y personas vulnerables.
Logística
El objetivo primordial es salvar vidas, pero también proteger la dignidad, la seguridad y los derechos de las personas afectadas.
En paralelo, informamos a los y las socias que colaboran habitualmente con nosotros en España, y a la ciudadanía en general, sobre cómo pueden ayudar. Cuando la solidaridad internacional se activa, es importante ofrecer propuestas para canalizarla y explicar en todo momento qué estamos haciendo.
Las decisiones no se toman desde una oficina a miles de kilómetros de distancia sino con organizaciones locales, autoridades y otros actores humanitarios que están o se desplazan a la zona afectada.
En los primeros días no es fácil acceder al epicentro del drama: se han destruido carreteras, puentes, se suspenden vuelos, y se caen las comunicaciones. Además, las poblaciones están desplazándose. Por eso, a veces se tardan 72 horas en tener un buen análisis de la situación y de todo lo que hay que hacer, que además tiene que ir adaptándose a medida que la situación cambia.
Porque son quienes mejor conocen la realidad de las comunidades afectadas, hablan el idioma, entienden la cultura y cuentan con relaciones de confianza construidas durante años.
Trabajar junto a ellas permite:
Llegar más rápido a las personas que necesitan ayuda.
Diseñar respuestas más adaptadas a las necesidades reales.
Mejorar la eficacia de las intervenciones.
Fortalecer capacidades locales para futuras crisis.
La mayoría de las ONG internacionales trabajamos desde hace años con personal local y en colaboración con organizaciones locales. Cuando se produce una emergencia en un país donde no tenemos presencia, pero hay necesidades urgentes, buscamos y apoyamos a entidades locales.
En todas las emergencias, las ONG nos coordinamos mediante un sistema global impulsado por las Naciones Unidas. Sobre el terreno, las organizaciones trabajan agrupadas por sectores, como agua, salud, refugio o protección, para compartir información, identificar necesidades y evitar duplicidades.
Esta coordinación permite:
Llegar a más personas.
Detectar zonas que todavía no reciben ayuda.
Priorizar a los colectivos más vulnerables.
Aprovechar mejor los recursos disponibles.
Identificar riesgos y rutas seguras de acceso.
Aunque las primeras horas de una catástrofe suelen ser complejas, la coordinación es un elemento esencial para que la respuesta sea eficaz.
En la inmensa mayoría de las emergencias, las donaciones económicas son la forma más eficaz de ayudar.
Aunque es natural pensar en enviar ropa, alimentos u otros materiales, este tipo de ayuda suele generar importantes desafíos logísticos relacionados con el transporte, el almacenamiento y la distribución.
Comprar exactamente lo que se necesita.
Actuar con mayor rapidez.
Adaptarse a necesidades que cambian constantemente.
Apoyar la economía local cuando es posible.
Por eso las organizaciones humanitarias suelen recomendar las aportaciones económicas frente al envío de productos.
Los fondos se destinan a cubrir las necesidades prioritarias identificadas sobre el terreno.
Según la emergencia, pueden financiar:
Agua potable y saneamiento.
Alimentación.
Atención sanitaria.
Refugio temporal.
Protección de la infancia como apoyo psicosocial.
Recuperación de servicios esenciales.
La flexibilidad es importante porque las necesidades evolucionan a medida que avanza la emergencia y hay que poner recursos donde más se necesita.
La transparencia y la rendición de cuentas forman parte del trabajo de cualquier organización humanitaria responsable. No solo por imperativo ético sino legal con la gente, las empresas y las entidades que colaboran.
Las ONG como Educo contamos con:
Sistemas de planificación y seguimiento.
Mecanismos de control financiero.
Auditorías internas y externas.
Evaluaciones de resultados.
Procedimientos de rendición de cuentas ante donantes y comunidades.
Además, los proyectos son supervisados durante toda su ejecución para verificar que los recursos se utilizan de forma adecuada y generan el impacto previsto.
Si quieres conocer de cerca el trabajo de la ONG que estás apoyando, puedes entrar en su web, sus RRSS y la memoria anual, canales por los que informan de forma regular.
Las propias organizaciones contamos con mecanismos internos de control, pero también estamos sujetas a auditorías y revisiones externas e independientes.
Asimismo, la gestión de los proyectos suele estar sometida a los requisitos de financiadores públicos y privados, así como a estándares internacionales de acción humanitaria.
Trabajar con otros, tener alianzas sólidas, son mecanismos de rendición de cuentas mutuos que ayudan a garantizar una gestión rigurosa y transparente de los recursos.
No. La acción humanitaria se basa en principios reconocidos internacionalmente:
Humanidad: aliviar el sufrimiento humano.
Imparcialidad: ayudar según las necesidades, sin discriminación.
Neutralidad: no tomar partido en conflictos o disputas.
Independencia: actuar sin objetivos políticos, económicos o militares.
Las decisiones sobre dónde y cómo intervenir se basan exclusivamente en las necesidades de la población afectada.
La infancia es uno de los colectivos más afectados por cualquier crisis. Además de perder su hogar o el acceso a servicios básicos, los niños y niñas pueden enfrentarse a riesgos como:
Separación familiar.
Violencia.
Explotación.
Trata.
Problemas de salud mental.
Por eso la protección infantil debe incorporarse desde el inicio de cualquier respuesta humanitaria.
La atención psicosocial, los espacios seguros y los mecanismos de reunificación familiar son algunas de las medidas que ayudan a proteger sus derechos y su bienestar.
La fase más visible suele ser la respuesta de emergencia inmediata, pero la recuperación de una comunidad puede llevar meses o incluso años.
Por eso las organizaciones continuamos trabajando una vez que desaparece la atención mediática, apoyando la reconstrucción, la recuperación de medios de vida y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades. Además, influimos en gobiernos y tomadores de decisión para que estén preparados cuando surjan nuevas emergencias, por ejemplo, en acciones de prevención.
Actuar con rapidez es esencial en una emergencia. Pero hacerlo con profesionalidad, coordinación y transparencia es igual de importante.
Detrás de cada intervención existe una red de organizaciones, equipos locales, mecanismos de control y sistemas de coordinación que trabajan para que la ayuda llegue donde más se necesita.
Porque la solidaridad genera un impacto real cuando va acompañada de responsabilidad, rendición de cuentas y compromiso con las personas afectadas.
Derechos de imagen: Clavel Rangel
ayuda , educación en emergencias , emergencias , España , rendición de cuentas , transparencia
Tu ONG de educación para la infancia
Recibe nuestra newsletter con todas las novedades.
Con las Becas Comedor Educo los niños y niñas que más lo necesitan pueden tener una comida completa al día durante el curso escolar, pero también en verano. COLABORA CON UNA BECA COMEDOR EDUCO