Un nombre más. Una mujer asesinada más. Y nos preguntamos cuántas más tendremos que contar antes de que el mundo decida parar.
En España, 46 mujeres fueron asesinadas por sus parejas en 2025, pero levantamos la cabeza para mirar más allá de nuestras fronteras y los escenarios siguen siendo dantescos.
Redes de explotación de mujeres y niñas orquestadas por hombres ricos y poderosos que parecen impunes, como el caso de Jeffrey Epstein; o Afganistán, donde romper el brazo a una mujer penaliza con solo 15 días de cárcel mientras que agredir a un camello se castiga con cinco meses, y en el que a las niñas se les ha prohibido estudiar solo por ser mujeres.
Tres escenarios distintos. Una misma raíz.

Este próximo 8 de marzo, día de la mujer, desde nuestra ONG Educo queremos unir nuestra voz a la de millones de mujeres y niñas que resisten en contextos de crisis y reivindicar que ninguna emergencia puede ser la excusa para retroceder en derechos.
Porque en contextos de guerra, desplazamiento forzado o desastres climáticos, la desigualdad se multiplica. Ellas son las primeras en abandonar la escuela y las últimas en volver. Las que se quedan recluidas en casa sin poder trabajar.
Una vez más, la educación es y debe ser parte de la solución a esta lacra.
En este contexto, la educación no es un complemento. Es un salvavidas. En nuestra ONG Educo lo decimos claro: educar cura, empodera y protege
Cuando ocurre una emergencia, la escuela es mucho más que un espacio. Representa estructura y rutina en medio del caos. Es un espacio seguro donde no pueden darse situaciones de violencia. Pero también es apoyo emocional para niños, niñas y adolescentes que han vivido desplazamientos, pérdidas o miedo constante.
Cuando una niña permanece en la escuela, disminuye el riesgo de matrimonio infantil y explotación. Cuando cuenta con protección y apoyo psicosocial, recupera autoestima y proyecto de vida.

Nuestra ONG Educo interviene en crisis y conflictos para que la educación no se detenga, y lo hacemos con un trabajo coordinado y que abarca varios ámbitos:
Trabajamos con la infancia y con su entorno.
Coordinamos acciones con comunidades, profesorado y administraciones.
Creamos espacios seguros que protegen a los niños y niñas de la violencia.
Y damos continuidad educativa incluso en los contextos más inciertos
La historia de Rifa es un claro ejemplo de esto. Tiene 14 años y vive en la comunidad de acogida de Cox’s Bazar, en Bangladesh, a pocos kilómetros del mayor campo de personas refugiadas del mundo.
Allí, donde la pobreza, el desplazamiento y la crisis climática marcan el día a día, ser niña implica más límites y más riesgos. Durante años, el deporte, el liderazgo o la formación en derechos parecían espacios reservados para otros. Hasta que accedió a nuestro proyecto EmpowerHER.
En ese espacio seguro aprendió sobre igualdad de género, participó en actividades deportivas y se formó en prevención de riesgos y cambio climático. Hoy Rifa no solo estudia: levanta la voz, ocupa espacios y sueña con ser atleta profesional y formar parte del ejército de Bangladesh.
Su historia nos recuerda que, incluso en contextos de emergencia, las niñas no necesitan caridad: necesitan derechos, oportunidades y una sociedad que no las relegue al silencio.
La sororidad no es solo empatía. También debe ser acción, y esto implica exigir a los gobiernos o poderes del estado financiación sostenida para la educación y la protección. Es defender que los derechos de las mujeres y las niñas no pueden depender del código postal ni del contexto geopolítico. La igualdad no puede ser un privilegio geográfico.
También es reconocer la resiliencia de millones de mujeres y adolescentes que sostienen a sus familias en condiciones extremas. Pero la resiliencia no puede sustituir la responsabilidad colectiva. Proteger a mujeres y niñas en emergencias significa apostar por estabilidad, cohesión social y futuro. Sin educación, sin protección y sin autonomía económica no hay reconstrucción posible.
Este 8M, la sororidad cruza fronteras. Nuestra voz se une a la de quienes resisten en contextos de crisis. Y nuestro compromiso es firme: que ninguna emergencia sea excusa para abandonar a mujeres y niñas.
Porque donde hay educación, hay protección. Y donde hay sororidad activa, hay justicia. Recuerda que a veces, solo se trata de hacer un gesto tan sencillo como hacer que este mensaje llegue lejos. Por eso, únete a Educo y comparte este mensaje en tus redes.
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8M , Día de la mujer , educación , Igualdad , protección , sororidad , violencia de género
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