Los niños dan mucho trabajo. Los seres humanos somos lo que en biología se conoce como primate altricial secundario; nacemos inmaduros y muy dependientes, las crianzas humanas son largas y trabajosas, los bebés son muy vulnerables y necesitan de un adulto absolutamente para todo, incluso para regular el sueño. El sueño, por su parte, es un proceso relacionado con el desarrollo, va cambiando a lo largo de la vida. No duerme igual un adolescente que un anciano y los ciclos de sueño-vigilia de los peques no tienen nada que ver con los de los adultos. Los niños duermen a su aire y los patrones de sueño de los bebés son, desde el punto de vista del adulto, caóticos y muchas veces agotadores. Compaginar la crianza de un niño pequeño con las exigencias de la vida adulta es, en la mayoría de los casos, muy cansado y las madres, o los cuidadores principales en general, lo acusan en su calidad de vida.
Dormir bien es imprescindible para estar sano. Los investigadores proponen por esto que las parejas lleguen a acuerdos para la división del trabajo de cuidados que permitan a las mujeres descansar un poco más. La falta de sueño afecta a todos los aspectos de la vida, desde la eficacia con la que realizas tareas hasta el sentido del humor, afecta negativamente a toda la salud y es un enorme generador de tensión. Repartir los cuidados y establecer políticas que ayuden a las madres es bueno no sólo para las madres, sino para todos. Según estos investigadores, es imprescindible.
Por supuesto, no todas las familias se organizan igual y la corresponsabilidad es cada vez mayor, al menos en Occidente ¿Vosotros cómo lo hacéis?
Derechos de fotografía : Cathy97, Lars Ploughmann
Fuente: Healthday
corresponsabilidad , crianza , estudio , hijos , mujeres , Sueño infantil
Conoce quiénes somos, qué hacemos y por qué lo hacemos.
Recibe nuestra newsletter con todas las novedades.
Mucho más que un regalo. Lo que aquí parece cotidiano, allí se transforma en algo extraordinario. COLABORA CON LOS REGALOS SOLIDARIOS EDUCO