Por suerte las últimas investigaciones científicas nos permiten conocer un simple truco para que nuestros hijos coman mejor ese "de todo", incluyendo las temidas verduras.
Durante el embarazo y durante la lactancia materna los bebés beben líquido amniótico y leche que fabrica el cuerpo materno. Estos dos fluidos cambian de olor e incluso de sabor dependiendo de la alimentación materna. Así, un nuevo estudio científico confirma que los bebés cuyas madres comieron mucha verdura durante el embarazo y sobre todo durante la lactancia aceptan mejor la introducción de este tipo de alimentos, ya que, en cierta medida, están acostumbrados a su sabor desde incluso antes de nacer.
El estudio se realizó dividiendo a un grupo de madres lactantes en diferentes subgrupos, cada uno de los cuales tenía una dieta específica que contenía alimentos como zumo de zanahoria o vegetales en cantidades controladas y durante un periodo de tres meses, mientras estaban amamantando.
El estudio se prolongó hasta que los bebés entraron en la etapa de introducción de la alimentación complementaria, durante la cual fueron grabados y monitorizados sus gestos de asco o de placer al probar nuevos alimentos. Así los expertos han concluido que aquellos bebés cuyas madres tenían una ingesta importante de verduras durante la lactancia aceptaban mejor la introducción de alimentos con estos sabores.
Y es que lo dicho, cuanto antes empezamos a dar ejemplo, mucho mejor para todo.
Fuente: Healthday
Derechos de fotografía: Yachichurova, dumbonyc
Alimentación , alimentación complementaria , lactancia , Verduras
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