En este artículo te contamos cómo prevenir el acoso escolar con acciones prácticas que pueden aplicarse tanto en la escuela como en casa. Además, compartimos 10 claves para frenar el bullying, detectar señales de alerta a tiempo y fomentar una convivencia más positiva basada en el respeto, la empatía y el buen trato.
1 de cada 3 estudiantes en el mundo ha sufrido acoso escolar en algún momento. Fuente: UNESCO, Behind the numbers: Ending school violence and bullying (2019)
La violencia escolar no solo ocurre en el aula: el ciberbullying ha aumentado con el uso de dispositivos digitales y puede afectar a los menores en cualquier momento. Fuente: EU Kids Online (2020–2023)
Los programas educativos centrados en la convivencia, la educación emocional y la participación infantil ayudan a reducir la violencia escolar y mejorar el clima en el aula. Fuente: UNESCO, Global Education Monitoring Report (2023)
El acoso escolar sigue siendo un problema presente en muchas escuelas. En España no existe una única cifra, pero las investigaciones muestran que afecta a una parte importante del alumnado. Según el informe PISA, alrededor del 16% de los estudiantes sufre bullying, mientras que otros estudios elevan esa proporción hasta casi el doble.
Desde nuestra ONG Educo alertamos de que al menos 1 de cada 3 niños y niñas ha sufrido acoso escolar alguna vez en su vida. En una encuesta realizada por Educo en 2023 a 1.000 adolescentes de entre 12 y 17 años, el 29,5% afirmó haber sufrido bullying u otro tipo de violencia en el colegio, frente al 59,1% que dijo no haberlo vivido y un 11,4% que no lo sabía o prefirió no responder.
El problema también tiene una dimensión global. Según UNESCO, 1 de cada 3 niños, niñas y adolescentes en el mundo sufre acoso escolar, con cifras aún más altas en algunas regiones como África (48,2%) y Oriente Medio (41,1%). Ante esta realidad, es fundamental que familias y docentes actúen para prevenir y detectar estas situaciones. En Educo creemos que la educación y la protección de la infancia deben ir de la mano, por eso compartimos una guía con claves para prevenir el acoso escolar en el aula.

Por lo general, el acoso no sucede cuando el profesor está presente, por lo tanto debes estar muy atento a cualquier cambio en tus alumnos. Las zonas comunes (los baños, los pasillos, el comedor, las escaleras...) y las actividades extracurriculares suelen ser los puntos en los que se produce el acoso. Ten en mente estas áreas "ciegas" y vigílalas.
Si un alumno se acerca a ti para comentarte que se siente mal debido a alguna actitud de sus compañeros, no le restes importancia. Escúchale, respeta sus sentimientos y créele. Muchas veces el peor error que cometemos los adultos es subestimar lo que los niños nos cuentan, pensando que se trata de "cosas de niños" cuando en realidad el acoso escolar es un asunto que reviste suma gravedad. Presta especial atención al niño o niña en cuestión, observa su relación con los demás niños y determina si se ha tratado de un hecho aislado o de una situación reiterada en el tiempo.
Es habitual escuchar que en los casos de acoso escolar, el último en enterarse de la situación ha sido el profesor. Es decir que los compañeros estaban al tanto de la situación y sin embargo, no informaron al respecto. Por este motivo es sumamente importante enseñar a los niños y niñas a ayudar a la víctima.
Explicarles que observar una situación de acoso y no hacer nada, nos convierte en cómplices. Educar a los pequeños desde edades tempranas es una de las mejores maneras de prevenir el bullying o frenar una situación de acoso. ¿Por qué? Pues sencillamente porque si no hay cómplices, la posición del acosador se debilita y la de la víctima se fortalece al estar acompañada.
Las pintadas en los baños, el aislamiento de un niño o niña durante el recreo o la comida, los rumores, las risas o burlas cuando un niño habla en clase...Estas pequeñas cosas pueden servir de termómetro de un curso y ayudar a detectar situaciones de acoso.
Si sospechas que existe una situación de acoso en tu aula, ¡actúa! Cada colegio tiene (o debería tener) un protocolo establecido en caso de acoso. Como profesor, debes conocerlo como la palma de tu mano y ponerlo en marcha ante la menor sospecha. Habla con los niños que acosan, pon normas a respetar y realiza un seguimiento para saber si se cumple o no lo pautado.
Frente a una situación de acoso es importante que las familias participen de la solución. Comunícate con cada familia por separado, tranquilizando a la familia de la víctima y demostrando que estás trabajando para ayudar a su hijo o hija mientras que trabajas en colaboración con la familia del acosador para modificar la actitud del niño o niña. Ambas familias deben conocer la situación y los pasos que se están siguiendo para solucionar el problema.
No esperes a que se presente una situación de bullying en tu aula: trabaja de manera proactiva la problemática utilizando cuentos y juegos. Los niños concientizados reaccionarán mejor ante un problema, por ejemplo no sirviendo como cómplices al acosador.
La empatía en los niños es fundamental para que sepan "ponerse en los zapatos del otro". Entender cómo puede sentirse una persona frente a un maltrato es el primer paso para evitarlo.
Tomáte el tiempo para analizar a tus alumnos: ¿quién es más retraído?, ¿quién tiene problemas en casa?, ¿quién es líder? Toda la información psicológica que puedas recabar de ellos te ayudará a conocer a tu grupo y a poder detectar desequilibrios de poder que hieran a algún pequeño.
Parece una tontería pero no lo es. Trabajar los valores en clase y colgar carteles hechos por los niños y niñas es un buen recordatorio de lo que es correcto y lo que no.
El acoso escolar deja huella más allá del momento en que ocurre. Los niños y niñas que lo sufren pueden desarrollar ansiedad, miedo constante o tristeza profunda. En muchos casos, su autoestima se deteriora y empiezan a sentirse inseguros o culpables, incluso cuando no han hecho nada malo.
A largo plazo, estas experiencias pueden derivar en problemas de salud mental como depresión o aislamiento social. Por eso, desde Educo insistimos en abordar la violencia desde la raíz: la educación no solo transmite conocimientos, también protege y empodera a la infancia frente a situaciones injustas.
El acoso también afecta directamente al rendimiento escolar. Un niño o niña que vive con miedo tiene más dificultades para concentrarse, participar en clase o mantener la motivación. Esto puede traducirse en bajo rendimiento, absentismo e incluso abandono escolar. La OCDE señala que el alumnado que sufre acoso tiene hasta el doble de probabilidades de sentirse desconectado del entorno educativo.
Además, el clima de convivencia en el aula se deteriora. El acoso no solo impacta en quien lo sufre, también afecta al grupo: genera tensión, normaliza la violencia y rompe la confianza entre compañeros. Por eso es clave crear entornos seguros y basados en el buen trato, donde cada niño y niña se sienta protegido y escuchado. Educar en respeto no es opcional: es la base para prevenir la violencia desde la infancia.
Una de nuestras prioridades es proteger a la infancia de cualquier tipo de violencia y asegurar su bienestar. Apostamos por una educación protectora, por ello tenemos programas de protección a niños, niñas y adolescentes tanto en España como en el resto de países donde trabajamos.
Trabajamos para que las escuelas, las entidades sociales o las agrupaciones de ocio y deporte que tratan con menores de edad sean espacios seguros. ¿Cómo? Con actividades que prevengan la violencia, como la promoción del buen trato, y, en caso de que exista, se sepa responder de manera adecuada.
También la tecnología y la innovación social pueden ser clave para erradicar la violencia hacia la infancia. Así, ponemos a disposición de las entidades dos herramientas tecnológicas que complementan sus sistemas de protección, como la app B-Resol: una aplicación que los centros educativos, de ocio y deporte o entidades sociales pueden poner a disposición de los usuarios. A través de esta herramienta, cualquier adolescente puede alertar de situaciones de acoso. Y es que la violencia hacia niños, niñas y adolescentes es una gravísima lacra y como ONG de infancia, trabajamos para que su derecho a la protección se cumpla acompañando a más de 400 centros educativos y entidades sociales de España.
En definitiva, cuando se da una situación complicada en la que como padres, madres o educadores queremos proteger a nuestros hijos e hijas y nos preocupamos, mantener la calma y apoyarles en todo les ayudará a sentir que tienen un respaldo, que no están solos y que hay personas con las que pueden contar para solucionar la situación de acoso.
Derechos de las imágenes: Freepik, Freepik.¿Por qué es importante enseñar a los niños a no ser cómplices del acoso?
Porque el silencio o la pasividad refuerzan al acosador y aíslan aún más a la víctima. Enseñar a los niños y niñas que observar una situación de acoso y no actuar también es una forma de violencia, les ayuda a tomar conciencia de su poder para cambiar las cosas. Si aprenden desde pequeños a ponerse del lado del respeto y el apoyo, estaremos formando una infancia más empática, valiente y solidaria. En la prevención del acoso, romper el silencio puede salvar vidas.
¿Qué diferencia hay entre bullying y ciberbullying?
El bullying es el acoso que ocurre cara a cara, normalmente dentro del entorno escolar, mediante agresiones físicas, verbales o el aislamiento social. El ciberbullying, en cambio, ocurre a través de medios digitales —como redes sociales, mensajería o videojuegos— y puede extenderse más allá del aula, afectando a la víctima en cualquier momento del día. Lo más grave del ciberbullying es que el alcance y la permanencia de los ataques pueden multiplicar el daño psicológico.
¿Qué hace Educo para prevenir el acoso escolar en las escuelas?
Desde Educo impulsamos programas que promueven el buen trato, la convivencia positiva y entornos seguros en escuelas y entidades sociales. Usamos herramientas innovadoras como Kanjo, una plataforma de inteligencia artificial que detecta precozmente señales emocionales asociadas al sufrimiento, y B-Resol, una app que permite a los adolescentes alertar de situaciones de acoso de forma segura y anónima. Además, acompañamos a docentes y familias con formación y recursos para prevenir, identificar y actuar ante cualquier forma de violencia escolar.
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