Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas en todo el mundo, también en España, y afectan especialmente a los niños y niñas. En este post encontrarás consejos para proteger a los niños y niñas durante una ola de calor, información sobre los riesgos que las altas temperaturas tienen para la infancia y las señales de alerta a las que debes prestar atención.
También descubrirás por qué el calor extremo no afecta a todas las familias por igual y cómo, durante el verano, muchos niños y niñas pierden parte de la protección y el acompañamiento que encuentran en la escuela.
Además, te explicamos cómo las becas comedorde de nuestra ONG Educo ayudan a que la infancia en situación de vulnerabilidad pueda acceder a espacios seguros donde seguir aprendiendo y jugando durante las vacaciones.
Los niños y niñas se deshidratan más rápido que los adultos porque su cuerpo contiene una mayor proporción de agua y regula peor la temperatura corporal.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cambio climático aumenta la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor en muchas regiones del mundo.
Las zonas urbanas pueden registrar varios grados más de temperatura que las áreas rurales debido al llamado "efecto isla de calor", provocado por el asfalto, el hormigón y la escasez de vegetación.
Los bebés menores de un año son uno de los grupos más vulnerables frente al calor extremo.
El calor extremo ya no es algo excepcional. Cada verano, las olas de calor son más frecuentes, más intensas y duran más tiempo. Para la infancia, esta realidad supone un riesgo añadido: los niños y las niñas regulan peor su temperatura corporal, se deshidratan más rápido y muchas veces no identifican las señales de alerta hasta que el problema ya es grave.
Además, no todas las familias afrontan el calor en las mismas condiciones. Mientras algunas pueden refugiarse en viviendas frescas o acceder a espacios climatizados, otras conviven con casas mal aisladas, dificultades económicas o barrios con escasas zonas verdes.
Proteger a la infancia frente al calor extremo es una cuestión de salud, pero también de derechos. En nuestra ONG Educo trabajamos para que todos los niños y niñas crezcan en entornos seguros y saludables, especialmente aquellos que viven en situaciones de vulnerabilidad. Porque cuando las temperaturas se disparan, las desigualdades también se hacen más visibles.
Los niños y las niñas tienen una mayor dificultad para regular su temperatura corporal que los adultos. Su organismo produce más calor durante la actividad física y pierde líquidos con mayor rapidez.
Por eso, una exposición prolongada a altas temperaturas puede provocar:
Los bebés y los menores de cinco años son especialmente vulnerables, aunque cualquier niño o niña puede verse afectado si no se toman medidas preventivas.
Ante una ola de calor, es importante prestar atención a algunos síntomas:
Si el niño o la niña presenta fiebre alta, confusión, pérdida de conciencia o dificultades para respirar, es necesario buscar atención médica de inmediato.
La mejor protección frente al calor es beber agua con frecuencia. No debemos esperar a que aparezca la sensación de sed. Los niños y las niñas necesitan beber regularmente durante todo el día, especialmente si juegan al aire libre o realizan actividad física.
Las frutas ricas en agua, como la sandía, el melón o los melocotones, también ayudan a mantener una buena hidratación.
Entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde se registran habitualmente las temperaturas más elevadas. Siempre que sea posible, conviene planificar las actividades al aire libre a primera hora de la mañana o al final de la tarde.
Los parques con árboles, bibliotecas, centros cívicos o equipamientos públicos climatizados pueden convertirse en refugios frente al calor. Para muchas familias, estos espacios son esenciales durante los episodios de temperaturas extremas.
La ropa ligera, de colores claros y tejidos transpirables ayuda a reducir la sensación térmica. También es recomendable utilizar sombreros o gorras y proteger la piel con crema solar de amplio espectro.
Cerrar persianas y ventanas durante las horas de más calor y ventilar durante la noche puede ayudar a reducir la temperatura interior. Cuando no se dispone de aire acondicionado, pequeñas medidas como estas pueden marcar una gran diferencia.
No todas las familias tienen las mismas herramientas para protegerse del calor extremo. En España, miles de hogares viven en situación de pobreza energética. Esto significa que no siempre pueden mantener una temperatura adecuada en sus viviendas durante el verano o el invierno.
Para muchas familias, las vacaciones escolares también implican la pérdida temporal de espacios seguros y climatizados donde los niños y niñas pasan buena parte del día durante el curso.
Cuando llega el verano, algunas familias tienen que tomar decisiones imposibles: pagar una factura, llenar la nevera o buscar alternativas para que sus hijos e hijas estén protegidos del calor. Esta realidad demuestra que la emergencia climática y la desigualdad social están cada vez más conectadas.
Cuando termina el curso escolar, muchos niños y niñas pierden temporalmente una parte importante de su red de protección. Además, para muchas familias, el verano supone dificultades añadidas relacionadas con la conciliación, el acceso a actividades educativas o el impacto de las altas temperaturas.
Por eso, desde nuestra ONG Educo hace más de 10 años que impulsamos las becas comedor de verano para que niños y niñas en situación de vulnerabilidad participen en campamentos urbanos, colonias o casales de verano. Estos espacios ofrecen un entorno seguro donde seguir aprendiendo, alimentarse bien, y poder socializar con otros niños y niñas. En definitiva, logran que los niños y niñas que más lo necesitan disfruten de unas buenas vacaciones.
Pero la protección de la infancia frente al calor no debería depender únicamente de las familias o de organizaciones no gubernamentales. Las escuelas, los ayuntamientos, los servicios sociales y las organizaciones sociales tienen un papel fundamental para crear entornos seguros y accesibles.
Contar con más zonas verdes, patios escolares adaptados al cambio climático, refugios climáticos y programas de apoyo a las familias ayuda a reducir los riesgos y protege especialmente a quienes más lo necesitan.
En nuestra ONG Educo creemos que la educación también protege frente a las crisis que afectan a la infancia. Por eso trabajamos junto a niños, niñas, familias y comunidades para garantizar su bienestar y sus derechos, incluso en contextos cada vez más marcados por la emergencia climática.
Las olas de calor seguirán formando parte de nuestra realidad. Sin embargo, sus consecuencias no tienen por qué ser inevitables.
Con información, prevención y apoyo comunitario podemos reducir los riesgos y proteger a la infancia. Porque ningún niño ni ninguna niña debería ver comprometida su salud o su bienestar por el lugar donde vive o por la situación económica de su familia.
Garantizar veranos seguros también es garantizar derechos. Y los derechos de la infancia no pueden ponerse en pausa cuando suben las temperaturas. Si quieres y puedes, colabora ahora con una beca comedor Educo.
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