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Respuesta de emergencia en Nicaragua tras el paso de los huracanes Eta e IOta

El paso de los huracanes Eta e Iota, además del coronavirus, nos moviliza para proteger a las familias nicaragüenses más afectadas

diciembre 11, 2020

Dicen que las desgracias nunca vienen solas y que el refranero popular siempre tiene razón. Por desgracia, así ha sido para Nicaragua, que en un intervalo de una semana ha sido fuertemente golpeada por el paso de dos huracanes: el Eta, que tocó tierra el pasado 3 de noviembre como un huracán de categoría 4, y el Iota, el más potente registrado este año en el Atlántico.  

Ambos han provocado deslizamientos de tierras e inundaciones que desplazaron a miles de personas además de numerosos daños en infraestructuras y viviendas. Casi dos millones de personas estuvieron expuestas al huracán Eta y más de 70 mil personas tuvieron que ser evacuadas. El Iota, por su parte, impactó con vientos de hasta 260 kilómetros por hora, desconocidos en la historia meteorológica del país, en la misma zona costera de la Región Autónoma del Caribe Norte, casi por el mismo lugar donde entró el Eta. 

Y a estos dos fenómenos naturales tan devastadores que han obligado a las más de setenta mil personas que han perdido sus hogares a hospedarse en albergues hay que sumarle la pandemia ocasionada por la COVID-19, provocando que el distanciamiento social sea prácticamente imposible. A día de hoy el 90% de las personas damnificadas permanecen en estos sitios mientras los niveles de ríos bajan y se restablecen los servicios básicos de energía y agua en las comunidades afectadas. 

Es por eso que entre las prioridades del gobierno nicaragüense destacan la atención a las familias en albergues y en situación de inseguridad alimentaria, la rehabilitación de las escuelas que se han visto gravemente afectadas y el restablecimiento de puentes y vías terrestres a nivel nacional.  

Pero, sobre todo, hay que dar una respuesta a las personas que viven en condiciones de extrema pobreza de las zonas rurales, históricamente las más afectadas por la mayoría de los huracanes que se generan en invierno año tras año. A todas ellas hay que garantizarles una higiene básica, ya que están exponiéndose además de al coronavirus, a enfermedades diarreicas por el consumo de agua en mal estado. La falta de recursos y materiales de higiene amenaza la salud de niños y niñas y sus familiares. 

Nuestra respuesta a la triple emergencia

Para dar respuesta a esta crisis generada por el paso de los dos huracanes, estamos trabajando coordinadamente con el Ministerio de Educación de Nicaragua para apoyar a las casi 1.700 familias y más de 40 mil niños de las zonas más afectadas y minimizar el riesgo de infección gracias a la distribución de 170 lotes con productos de higiene y limpieza para poder desinfectar las escuelas que están funcionando como albergues. 

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Estos lotes incluyen alcohol en gel, jabón, cloro líquido, detergente en polvo, un recipiente plástico con capacidad de 20 litros con tapadera y grifo integrado para almacenar agua potable y evitar así enfermedades infecciosas, entre otras cosas. Además, el gobierno movilizará la ayuda humanitaria y reforzará la atención de la población en escuelas que funcionan como albergues. 
 

El trabajo de toda una vida destruido en un solo día 

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Hace más de veinte años que Doña Cándida vive en Ayapal, una de las comunidades más afectadas por el paso del Iota. Perdió su vivienda y su negocio de venta de comida que frecuentaba desde hace más de 15 años ya que ambos estaban situados al lado de uno de los ríos que se desbordó por la tormenta.  

“Ha sido difícil porque hemos tenido que dormir en unas colchonetas.  El río se nos llevó nuestras cosas que con tanto sacrificio habíamos ido comprando. No imaginábamos que la potencia de este huracán iba a ser tan fuerte al punto de dejarnos sin nada. Gracias a Dios todavía tenemos vida, mi familia está bien. Nos evacuaron una semana y cuándo regresamos solo vimos lo que era nuestra casita”. Una casita que compartía junto con su hija y sus dos nietos, a los que ahora les va a ser difícil dar una buena alimentación.  

La familia de doña Cándida es una de las que ha recibido nuestro lote de higiene y es por ello que quiere hacer llegar su agradecimiento a las personas que apoyan nuestra oenegé: “El paquete que nos ha entregado Educo es de mucha utilidad porque nos ayuda a poner en práctica medidas de protección y el alimenticio sustenta nuestras necesidades básicas y nos da un respiro para estar tranquilos y saber que tenemos comida para nuestras familias. Agradecemos mucho este apoyo”. 

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En esta comunidad, no solo doña Cándida lo ha perdido todo, son muchas las personas afectadas que han perdido sus hogares y todas sus pertenencias: “Todos priorizamos nuestra vida y la de nuestras familias porque es lo más importante, pero ahora si viene la parte dura, porque necesitamos muchas cosas. Estamos apoyándonos los unos a los otros con lo poco que tenemos. Lo primero que he tratado de hacer es acondicionar mi lugar de trabajo para ganarme la comida”, nos cuenta apenada.  

Piensa, como no, en la posibilidad de mover su casa a otro sitio, porque siente que el lugar en el que está situada no es seguro por ser muy vulnerable a este tipo de fenómenos, pero no sabe si se lo podrán permitir: “No esperábamos un cierre de año como este. Estas fechas son las más alegres, pero ahora si está siendo difícil... en medio de todo lo que estamos pasando todavía tenemos salud y eso nos da fuerza para seguir trabajando”. 

 

catástrofe natural , coronavirus , emergencia , Eta , huracán , Iota , Nicaragua

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