El estudio consistió en evaluar la evolución del peso de niños de distintas edades en dos comunidades de bajos ingresos en Massachussetts en las que se implementó el proyecto y compararlo con otras nueve comunidades en las que el abordaje de la obesidad infantil se hizo sin implicar a la comunidad.
El proyecto consiste en una serie de intervenciones que incluían tanto el asesoramiento individual como familiar, como otras acciones como equipar a las comunidades con equipamiento deportivo para niños. Durante el estudio se comprobó que la tasa de obesidad disminuía ligeramente pero sobre todo que parámetros directamente relacionados con el sobrepeso infantil como el consumo de bebidas azucaradas, el sedentarismo o el consumo de pantallas disminuían. Los niños además mejoraban la calidad de sueño y comían más verduras.
Los autores, que han publicado los resultados en la revist Obesity, reconocen que el estudio es demasiado pequeño como para llegar a conclusiones extrapolables a mayor escala, pero sobre todo remarcan el potencial de implicar a las comunidades en la salud de la infancia y es que implicar a la comunidad puede incluir montones de acciones, desde equipar a los municipios con mejores instalaciones deportivas, hasta organizar meriendas saludables en un parque, pasando por actividades como organizar excursiones o competiciones deportivas que animen a los niños a salir de casa, moverse y no estar todo el día viendo la tele y comiendo patatas fritas y casi cualquier cosa que se nos ocurra. Solo hace falta echarle imaginación.
Derechos de fotografía: USDAgov, hoyasmeg
Nutrición , obesidad , Prevención , Sobrepeso
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