Paula San Pedro, nuestra responsable de incidencia política, nos cuenta cómo está la situación tras su estancia en el país: “Acabo de llegar del país y he visto cómo en un día laborable cualquiera las sirenas sonaron en todas las regiones de Ucrania durante el horario escolar; en más de la mitad, al menos tres veces".
Dmytro tiene 16 años y vive en Járkov. El sonido de las sirenas forma parte de su rutina. “Cuando suena la alarma, cierro el portátil y me voy al baño. Es el lugar más seguro de la casa”. En su ciudad, sigue su formación mediante clases online.
Desde febrero de 2022, al menos 4.456 centros educativos han sido dañados o destruidos, según datos oficiales. De estos, 4.048 han sufrido daños y 408 han quedado completamente destrozados. Las escuelas ucranianas siguen siendo objetivo de ataques a pesar de que, según el derecho internacional humanitario, deberían ser espacios protegidos.
El de Dmytro es un ejemplo de los 4,6 millones de niños, niñas y adolescentes en Ucrania que ven interrumpidas sus clases constantemente por las sirenas. Los efectos ya son visibles en los resultados académicos. Según el informe PISA 2022, el alumnado ucraniano de 15 años presenta un retraso equivalente a 2,5 años en lectura y 1,5 en matemáticas respecto a la media de la OCDE.
Este curso 2025/2026, la mitad de los alumnos y alumnas sigue clases de manera presencial, siempre que existan condiciones de seguridad y acceso a un refugio en el propio centro o a menos de 500 metros. Más de un millón continúa exclusivamente en modalidad online, especialmente en zonas cercanas a la línea de frente, mientras que el resto combina ambas fórmulas debido a la limitada capacidad de los refugios.
Desde 2022, nuestra ONG Educo ha apoyado a más de 240.000 niños, niñas y adolescentes en temas de educación y protección. Habilitamos centros polivalentes donde se combinan clases de refuerzo, actividades recreativas, sesiones estructuradas de apoyo psicosocial y orientación para familias, creando una rutina estable y un entorno de confianza en medio de la crisis.
“En cualquier conflicto o crisis, ya sea por una guerra o por las consecuencias devastadoras del cambio climático, el derecho a la educación es uno de los primeros que se pierde y uno de los últimos que se recupera. Por eso, hay que hacer todo lo posible para que los niños, niñas y adolescentes sigan estudiando en situaciones de emergencia como esta”, señala nuestra compañera Paula.

Uno de nuestros proyectos que llevamos a cabo junto al socio local Regional Analytic Center está en la región de Odesa. En un centro gratuito, impartimos clases de matemáticas e inglés para reducir las brechas de aprendizaje, a la par que facilitamos acompañamiento psicológico para abordar el estrés, el trauma y la carga emocional derivados de la guerra.
“Por mucho que nos acostumbremos a la guerra, es triste porque esta situación afecta a la enseñanza. Se están cancelando muchas clases. Con Educo ahora estoy haciendo cursos por las tardes para recuperar inglés y matemáticas”, señala Lev, de 14 años.
En contextos de crisis como el de Ucrania, la salud mental y emocional de la infancia se resiente gravemente. Los estudios comparativos muestran que, durante la guerra, los niveles de estrés, ansiedad emocional y tensión mental han aumentado especialmente entre las niñas de 10 a 13 años, cuya proporción de estrés elevado creció un 40 %.
Los datos demuestran que el 62,2% del alumnado reconoce que la guerra afecta total o parcialmente a su bienestar en clase, especialmente a través del miedo, la ansiedad, la inquietud interna y la dificultad para concentrarse. Muchos estudiantes describen un estado anímico marcado por la tristeza, la irritabilidad y el agotamiento emocional.
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Por eso, desde nuestra ONG Educo facilitamos preparación al profesorado para dar apoyo psicosocial a los estudiantes y mejorar su salud mental. Se trata de formación especializada para docentes en pedagogía sensible al trauma y autocuidado, con el fin de que puedan sostener su labor educativa en contextos de alta presión emocional, y también de Primeros Auxilios Psicosociales, para atender de forma inmediata y adecuada a niños y niñas que presentan ansiedad y síntomas de estrés traumático.
Para que la educación no se detenga, tu ayuda puede marcar la diferencian. Porque en una emergencia humanitaria la educación no solo garantiza que los niños y las niñas siguen aprendiendo, también significa que tienen acceso a un espacio en el que están protegidos.
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